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La casa de la diosa- (Privado- Yozora)+18

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La casa de la diosa- (Privado- Yozora)+18

Mensaje por Millenna L. Dam el Miér Ene 20, 2016 6:43 am

Una vez que Millenna llegó a su hogar con aquel hombre de cabellos negros,  la armadura desapareció y fue reemplazada por un elegante vestido apretado al cuerpo de color rosa con un escote un poco pronunciado. Se notaba era un traje casual de esos casos hechos por diseñador, que con seguridad sería seleccionado para aparecer en las pasarelas de las más altas casas de moda.
 
La armadura quedó guardada en una caja de color rosa con negro en una mesa de vidrio en medio de la sala, como si fuese un objeto de gran elegancia. Viéndolo de lejos parecía un adorno muy elegante que demostraba además opulencia.
 
-¿Te gusta mi sala? Te invitaría a pasar a otro lugar, pero todavía tienes sangre en los zapatos y no deseo ensucies mi piso. Aún le faltan algunas cosas para quedar acorde conmigo, pero por ahora creo que está bien-dijo Millenna mientras se daba vuelta despacio para dejar ver bien su figura definida por el vestido que se había puesto. Era claro que le encantaba ser admirada y se complacía con ser el centro de atención.
 
A pesar de haber pocos minutos había descubierto que era Afrodita, Millenna rápidamente se adaptó a esa forma de ser. Cuando hablaba con el hombre del aura oscura, lo hacía de manera coqueta arreglando sus cabellos o aterciopelando el tono de su voz.  Sin duda ella era Afrodita, la diosa a quien Zeus con gusto entregó a hefestos pensando que con eso iba a envitar los posibles problemas que ella podía generar por su forma de ser.
 
-Bueno creo que ya es mucha plática superflua. Pienso que tú y yo tenemos que hablar de unas cuantas cosas interesantes.- la mujer usó su poder para hacer aparecer frente a ellos una bandeja con unas tazas de té.
- Cuando ustedes los del inframundo despiertan no lo hacen solos - Millenna se acercó a su interlocutor de forma muy seductora- Debo der que, ustedes los chicos del inframundo tienen una conexión tan especial que... -afrodita le volvió a acariciar el pecho al moreno-Estoy segura es más torcida que lo que pasa por mi cabeza-la mujer le acarició el rostro y continuó- Así que... ¿Qué desastre están planeando por allá?  ¿Por qué una deidad como tú ayudó a alguien como yo?
 
Cuando la cercanía entre ellos se hizo mayor Millenna sintió claramente la energía oscura que corría dentro de él. Aunque ella no pasaba metida en el inframundo sabía reconocer a quienes vivían incluso cerca de aquel lugar. Nunca se metió directamente a ese sitio y aunque sólo había tenido riñas con Perséfone, no tenía problemas para reconocer a quién de los habitantes de ese lugar, se le presentaba en frente. Pronto el hombre de aquel, por lo menos el "divino" le fue revelado. 
 
-Thanatos... Así que tengo frente a mí al misterioso causante de la muerte no violenta - afrodita rió a carcajadas-es un poco irónico dado la forma en la que mataste a toda esa gente. Tanta sangre y tanto desborde de violencia.... mmm... - suspirando, la mujer le pasó él dedo por los labios y siguió -me fascina. Me gusta mucho eso de tí. ¿Eres así de impetuoso siempre o sólo en ocaciones expcecionales?- Millenna se estremeció al recordar esos gestos que hizo Thanatos al lamer la sangre de sus dedos así como el momento en que le puso las manos sobre sus caderas.
 
-Bueno como he dicho antes,  no creo que ninguno de nosotros haga algo desinteresado. Siempre hay un objetivo oculto. Incluso yo actúo así- Afrodita se alejó del miembro de la corte tétrica del inframundo, sirvió algo de té en una taza y bebió de otra-¿gustas? -dijo con la taza cerca de sus labios, dando a entender que el ofrecimiento podía ser mucho más que sólo té.


Última edición por Millenna L. Dam el Jue Feb 11, 2016 12:30 pm, editado 1 vez
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Re: La casa de la diosa- (Privado- Yozora)+18

Mensaje por Thanatos el Vie Ene 22, 2016 9:34 am

Creo y no me confundo cuando digo que, hacía demasiado que no pisaba un hogar semejante… Uno en donde se respiraba la gracia más alta en la gama de estandartes humanos. Sí, uno que despreciaba… incluso a pesar de ser yo un Dios, jamás había apreciado el bienestar de la comodidad más exquisita. Sin embargo todo esto me recordaba a mi infancia más humana… a mi pasado aletargado de tiempos pasados en el Olimpo, en el Elíseo… No sé. Todo era un remolino de sentimientos que de verdad me asqueaban. No obstante decidí no revelarlo por el notable aprecio que ella le profesaba a las cosas de buen gusto. Un gusto muy diferente al mío… Sin embargo eso no quitaba que supiera apreciar el buen gusto, que disfrutara de ciertos matices que acompañaban a esta forma de vida. Después de todo debía acostumbrarme quizá… a pertenecer a un mundo similar.

Arrugué la nariz y fruncí el ceño al pisar suelo firme, tan liso y brillante que mi sombra se revelaba como fiel imagen refleja de mi persona. Hasta yo mismo me pude asustar de mi presencia igualada…

Millenna optó por abandonar su armadura para vestir un traje de color rosado, uno que igual que su armadura ensalzaba su figura.
Como era obvio el primer punto a detallar sobre las diferencias entre mi mundo y el suyo salió a la luz, y mientras ella despreciaba el hecho de estar manchado de sangre y no desear que profanara la pulcredad de su hogar con ella, indicó que no me llevaba a otras estancias para no ensuciarla… Instintivamente me incliné sobre mí mismo para desatar uno a uno los cordones de mis botas… aflojándolas lo suficiente para que, con un ligero movimiento abrupto estas salieran descalzándome. El frío límpido me recorrió la planta de los pies con una sensación pocas veces experimentada. De nuevo retazos de un pasado muy lejano… —Lamento decir que en mi compañía rara vez acompaña la pulcredad…ya te dije que me gusta mancharme las manos. Y respecto a la belleza, sólo hay que aprender a apreciar la muerte como tal… Somos tan diferentes…Podría decir que el extremo opuesto de un todo —. Era lo más cordial que podía decir en mi defensa, a pesar de saber que el hecho de manchar la integridad de su hogar pudiera molestarla. Pero, esa era la realidad que residía en mí, no podía ni quería cambiarla.

—Es curioso que preguntes esto con apenas unos minutos de tu despertar, eso indica que tu actitud no va a ser precisamente pasiva… —arqueé ambas cejas mientras dejaba que mis finos labios esbozaran una frívola sonrisa que la invitara a enrevesar mis palabras. Lo decía por su expectativa sobre los seres de mi procedencia, inconfundiblemente enlazados con el Inframundo. —Hay conexiones que no se pueden romper por más empeño que uno fuerce… Perdiendo con eso un esfuerzo en vano… Pero dime, antes de preguntar por mis intenciones principales, me gustaría saber las suyas… Sin embargo siendo consciente de que acabas de ‘despertar’ dudo mucho que tengas una ligera idea de cómo están las cosas. Te invitaría y te empujaría a que lo descubrieras por ti misma. Es más debes y seguro que el hecho de que yo diga estas palabras no te va a impedir que lo hagas… Conozco bien los lazos que entrelazan la estirpe del Olimpo… y desgraciadamente —arrastré en mi voz el desagrado notable por su procedencia y todo lo que ella arrastraba —perteneces a ella. No puedo revelar mis intenciones tan a la ligera —.

En ese justo momento sus caricias y pretensiones por camelar mis sentidos, con éxito fueron menguando mis palabras… esta vez correspondí su cercanía con el tacto que recorría sus brazos desnudos, deseando saber lo que era acariciar la piel de una Diosa como ella. No obstante aunque superfluas fueran mis atenciones, no dejaban más que ver su intención recíproca y afirmativa ante algo que pronto quizá estaba por descubrir. Dejé que mis dedos arrastraran peinando su larga melena oscura cuando se alejaba… Lo que no esperé fueron sus palabras siguientes al descubrir que mi naturaleza arraigaba a la Muerte por inercia. Thanatos… pronunciado en sus labios sonaba hasta sensual. Algo poco casual pensé, sin embargo su risa por el hecho revelador de que me mostrara más agresivo de lo que mi título inicial presentaba, me causó hasta gracia a mí mismos. Carcajeé por lo bajo acompañando sus pasos —Soy la encarnación de la muerte más innata entre todas las que pueden existir, la muerte’ nunca’ ha sido ‘no violenta’ quizá sí benevolente, sólo hay que alcanzar miras desde mis propios ojos… para logran entender mis maneras… Unas que no distan demasiado de las tuyas… —recordé los sucesos que hace unos momentos nos acompañaban en el orfanato. Algo tan disonante con la representación fiel del Amor… —Algo que como ya dije, también me fascina —arrastré una correspondida sonrisa junto a la suya, al usar las mismas palabras que ella había usado. —No voy a justificar mis maneras de actuar actualmente, supongo que vos… tampoco lo harás. No mientras no interfiera directamente entre ambos —. Recobraba la serenidad notable al alcanzar lo realmente importante quizá en el inicio d esta charla.

Una vez lejana, tomó dicha taza de té que me ofrecía, preguntándome si gustaba a la par de insistir si era impetuoso siempre o mis intenciones por ayudarla. Detalles que me faltaban por aclarar y que dejé al final para que la intriga le arrastrara los mismos deseos por descubrir detalles que no estaba dispuesto a brindar con facilidad. Supe por la manera de mirar ajena que el té era lo de menos en estos momentos, por eso la acorralé entre la supuesta mesa de té que tenía a la espalda y la taza de té que ahora se interponía entre ambos. Mis manos tomaron las suyas con fuerza, el té zozobró con ánimo de desbordarse. Miré como la calma regresaba a sus aguas cálidas —Si te ayudé entonces no era por un propósito certero, es más, tan sólo buscaba un lugar donde refugiarme del amanecer, y tú me diste la distracción necesaria para que mi interés se volcara en ti… Nada más, no hay más… —cuando el té se calmó entre ambas manos, lo liberé y regresé esta vez a clavarle la mirada como no había hecho hasta ahora. Quizá la incandescencia vivaz de mis ojos verdes resaltaran mis intenciones cuando ahora agarraba su mentón obligándola a mirarme sin dilación alguna. Mis dedos se deslizaron por la zona hasta alcanzar sus carnosos labios, a los cuales desviaba mi vista de vez en cuando. —No hay ningún término por aclarar… ningún pago que debas entregar… Créeme cuando tengas mi ayuda real la vas a notar sin necesidad de cuestionarla. Y sí… por que el ímpetu que me mueve arrastra más allá mis intenciones junto a mis pretensiones que cuando se revelan tan abiertamente es imposible no atraparlas —. Mis dedos alcanzaron su mandíbula en el justo momento en el que parecía obligar a que ella me entregara sus labios, unos que ya estaba apresando por mí mismo fiel a mis palabras. Ese beso apenas duró un instante el justo y necesario para que la frialdad mortecina de mi naturaleza se extendiera por ella, tanto o más como el calor sensual de sus intenciones lo hicieran cálidamente por mis labios… Me aparté relamiéndome. Ahora me daba un poco más de sed de lo normal el hecho de no profundizar en ciertos detalles que me parecían frívolos en momentos principales.
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Re: La casa de la diosa- (Privado- Yozora)+18

Mensaje por Millenna L. Dam el Mar Ene 26, 2016 5:32 am

La diosa del amor no podía creer lo que había pasado en ese lugar. Sus encantos y su seducción no fueron lo suficientemente fuertes como para que ella pudiese hacer hablar a ese hombre acerca de las intenciones del equipo del inframundo.  Supuso que ese acto imposible se debía al hecho de que ella estaba recién levantada y que con eso la posibilidad de tener sus técnicas en modo infalible, le eta un poco imposible de momento.  Tenía que ir poco a poco si quería enterarse de las cosas.
 
-No te lo creas...  Yo no soy de ese tipo de gentuza - dijo la joven arriscando la nariz cuando el dios de la muerte no violenta le dio a entender que ella no era de fiar.  De rodillas modos ella pensaba que eso no era cierto.  Si el pensara eso de ella,  no hubiese ido a meterse a su casa así de buenas a primeras. Mientras reflexionaba sobre esas cosas, la mujer de los cabellos negros vio cómo su interlocutor trataba de no ensuciar aquel lugar demostrando con su tarea fallida que eso no le era posible. Al parecer ella iba a tener que encargarse de eso antes que la habilidad natural de ese joven para crear un desastre, terminase por hacerle perder la paciencia.
 
Una sonrisa irónica ser mostró en el rostro de Millenna cuando el hombre le dio su argumento acerca de por qué las había ayudado.  La verdad era que no tenía mucho sentido que ella buscase un fondo detrás de las acciones de ese hombre,  claramente al decir que era impetuoso y que muchas veces no se controlaba,  le estaba comenzando que no mentía en lo que decía. Esto la decepcionó un poco, ya que por instantes pensó que iba a tener algún asunto especial de los peces gordos con el cual entretenerse. Por un lado admitía que sentía cierta envidia de esos mustios seres, pues cada cosa que ellos hacían llamaba la atención. Ella en cambio no eta precisamente lo que más le preocupaba a los demás del Olimpo y a la humanidad.
 
-¿Así que me ayudaste porque yo llamé tu atención para ello?- La mujer que ahora tenía a su interlocutor cerca de ella- Me harás sonrojar y se suponía eso tenía que hacerlo yo- Dijo la diosa un poco sonrojada al tenerlo tan cerca y suspiró cuando él le tomó la barbilla. Estaba claro que aquel hombre entendía sus intenciones y buscaba averiguar de qué lado iba a estar. No tenía que decirlo, bastaba con todo lo que le había contestado antes.
 
Sorprendida la mujer abrió sus grandes ojos al sentir los labios mortecinos de ese extraño sobre los de ella. Por unos segundos pensó que sus técnicas estaban fallando de manera irremediable, por suerte para ella no fue así. Un suspiro se ahogó en la garganta de la joven, mientras el pelinegro la besaba por unos segundos. Tiempo que fue más que necesario para que ella sintiese la frialdad mortecina de aquel hombre.
 
-Así que tu ímpetu se descontrola en ciertas excepciones…- La mujer se puso de pie arreglando sus cabellos mientras se relamía los labios. –Me alegra ser yo la que haga que te descontroles un poco…. Aunque debo admitir, pretendía hacerte sonrojar, pero tú en cambio me has hecho sentir un poco cohibida.
 
La mujer habló de forma coqueta mientras se acercaba al hombre de cabellos largos y dándole un empujón suave con su cuerpo, la mujer hizo que este cayese en el sillón que tenía detrás con suavidad. Con una sonrisa coqueta, pero también un poco peligrosa, la mujer se sentó encima del vientre de su compañero de juegos, poniendo sus rodillas a cada lado de sus caderas, dejándole caer sus cabellos cerca del rostro mientras unía su frente a la de él, dejando que notase su aroma a flores y jazmines.
 
-Yo creo que no has terminado de entender nada- La joven rió divertida- Nunca he querido tener lazos con esa gente desclasada. El Olimpo es un cúmulo de gente sin clase y sin dirección que habla mal de mí porque me tiene envidia.- Millenna volvió a acariciar el pecho de aquel hombre y un aura rosada limpió toda la suciedad del cuerpo de Thanatos.
 
-Yo nunca estuve de acuerdo en ser una más de las lame botas de Zeus y creo que lo sabes.- Afrodita levantó su rostro y siguió hablando sin cambiar su  posición- Cuando sucedió lo de Troya, Artemisa o Athena, no recuerdo bien, se pusieron furiosas. No les gustó que hubiera una guerra, sólo porque yo quería ganarles en el concurso de belleza.- La voz de la mujer se notó un poco cargada de ira. Tal parecía ser que no le gustaba ser cuestionada por nadie. Además la culpa de todo la tenían quienes se ponían a provocarla, así de simple. 
 
-Como siempre ellas fueron a llorarle a Zeus y a decirle todo lo que había pasado. ¡Cómo si él no lo hubiese sabido antes!- Afrodita se cruzó de brazos haciendo sin proponérselo que su escote se viese más llamativo- El muy idiota me dijo de todo por haber hecho aquel desastre y se atrevió a cuestionar mi belleza e ingenio. ¿Crees que me caía bien ese viejo asqueroso y verde? Para nada.
 
La mujer volvió a ponerse en la misma posición de antes y le habló a Thanatos muy cerca de su oído con voz suave y pausada. – ¿Crees que deseo ayudar a quienes no dijeron nada cuando me obligaron a casarme con el horrible de Hefestos? Y más importante aún…- ¿Crees que deseo estar del lado de quién se roba la atención que los humanos deberían darme? Hace tiempo que deseaba esclavizar a la humanidad y hacer que me alabasen; sin embargo Zeus no dejaba que mis castigos tuviesen la repercusión que deberían. En más de una ocasión cuando yo lanzaba un maleficio, él les daba un beneficio que lo hiciera olvidar.
 
La mujer acarició el rostro de aquel hombre y luego de acariciarle el pecho haciendo un camino en medio de este para llegar a su abdomen aún sin despegarse de su oído sentenció:
 
-No creas que no me imagino que habiendo despertado tú, no hayan despertado los del inframundo. Como siempre Hades va a estar intentando algo para fastidiar a  Zeus y no lo culpo… Yo también quiero ver a ese imbécil llorar y lamentarse. Debe entender que no tiene que meterse en mi camino. Yo no andaba deshaciendo los castigos que él ponía contra otros.
 
Una vez dicho esto, la mujer dejó a Thanatos en el sofá y contorneando sus caderas caminó hacia un mini bar que tenía en la sala en total silencio. Ya había dicho lo suficiente para que él entendiese bien cuál era su relación con el Olimpo. No había que ser el número uno de las convocatorias a exámenes de comprobación de IQ, para entender que ella no pertenecía realmente a ese lugar.
 

-La única diferencia entre vuestros objetivos y los míos, es que yo prefiero extender mi reino de tormentos aquí arriba. Por eso comprenderás que no estoy tan deseosa de decirle a los demás que ya estoy de regreso. Me gusta mucho vivir en este lujo y opulencia. –Millenna se sirvió un vaso de whisky y se dio media vuelta para dar un sorbo mirando de reojo a la deidad de la muerte quién había osado meterla en el mismo saco que los otros. Se lo perdonaba, por esa vez, ya que él la había ayudado sin buscar algo a cambio.
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Re: La casa de la diosa- (Privado- Yozora)+18

Mensaje por Thanatos el Vie Feb 05, 2016 10:58 am

Después de alegar mis intenciones poco claras… ella se reveló por contarme su postura. Una que parecía incomodarle al creer que la había mezclado con todos los Olímpicos. En parte así era, después de todo ese linaje le pertenecía por mucho odio y recelo que mostrase. Cosa que aunque no lo dijera me chocó lo suficiente como para alcanzar a comprender por qué ella esta vez se revelaría en contra de su linaje. Tanto mejor para mí…

Traté de no liberar mi lengua hasta el momento adecuado, no caer incitado por pullas pasajeras sin sentido para no quebrar este momento. El hecho de que ella confesara que su intención era ruborizarme no me hizo más que llamar la atención sin comprender cuál era el aliciente de tal motivo. No quise comprender, sobre todo porque me costaba asimilar que mis mejillas alcanzaran tal color vivaz con intenciones actuales. No obstante me centré después en el hecho de que revelara que la cohibía por ese hecho tan simple. El mismo que ahora revelaba como contradicción empujándome sobre un sofá… Caí en el con ella a horcajadas sentada… Traté de no afianzarme a su cuerpo y permanecer en todo momento vívido. Supe aunque ella creyera que no… que el influjo que ella rebosaba era suficiente para tumbar al hombre más frío del mundo y puede que en este caso ese fuera yo. Me sentí resquebrajar cuando su cercanía era tanta que mi olfato percibía el aroma a jazmín que su cuerpo destilaba.

Ella hablaba de su disgusto pasado con el Olimpo, con sus hermanas y hasta con su marido concertado… Y sin embargo yo apenas escuchaba la charla de la muchacha, estaba mucho más atento al avance de su mano por mi cuerpo, se ve que sus intenciones por tocarme iban más allá de lo que yo esperaba. Y ¿Qué podía hacer? No iba a apartarla porque fuera como fuese, quizá por la voluntad del cosmos ajeno o por mi propia intención de dejarme llevar a un terreno que no me desagradaba para nada… Todo lo contrario. Tanto que antes de que ella se marchara, dejé que mis manos perfilaran con decadencia sus piernas en torno a las mías. De la misma forma que mis caderas tenían la intención de subir para crear la fricción justa que parecía que ella buscaba… Suspiré al momento que ella se separaba aliviando la tensión.

Al momento de dirigirse hacia el mini bar, yo seguí sus pasos… Le arrebaté el whisky que ella se había servido para darle un trago parco y distante, sin apartar la mirada de ella misma y bajar sin disimulo alguno hacia su voluptuoso escote, que ahora ante mi altura parecía vertiginoso… Dejé la copa a un lado para no incomodar, con el gesto me inclinaba lo justo para tener acceso directo en torno a su cuerpo, el cual no me limité a evitar. Rodeé su cintura atrayéndola lo justo para que fueran mis labios los que se escondieran entre su hombro y su cuello, mis fauces se abrieron antes de darle un ligero mordisco que acabó por probar su piel —Para sentirte cohibida resulta peculiar la manera en la que me provocas, quizá sea sólo parte de tu cosmos y que me dejo llevar por él… o simplemente buscas saber si puedo caer en tus redes. Ten en claro que para que mis mejillas se ruboricen vas a necesitar mucho más que sentarse encima… Ahora me inquieta saber cómo actúas sin que te cohíba —musité con la voz más serena que pude mientras e enterraba en un abrazo distante pero a la par convincente con mis palabras… Mis intenciones no eran exclusivamente una.

Mientras mi diestra sostenía su cintura, la siniestra ahora separa la cercanía entre ambos, recorrí con el anular el canalillo entre sus senos… mi verde mirar se perdió al instante siguiendo el avance de mi mano que ahora sostenía uno de sus pechos sobre el vestido. Directamente le di rienda suelta a mi lengua que marcó el sendero en descenso que antes recorrió mi mano, buscando que mi afilada nariz separara lo justo de la tela buscando la cumbre sin llegar a liberarla.

—Podríamos acabar esta reunión de maneras muy diferentes, una que parece que estas dejando fluir por tu naturaleza como deidad… pero, creo que deberíamos limitarnos de momento a aclarar términos concisos como aliados… —regresé la mirada hacia la suya separándome del antojo de seguir el recorrido inicial —oh quizá podemos aparcar esos detalles para, después… —levanté ambas cejas dejando que la picardía en mi voz sugiriera lo mismo que antes ella había propuesto. —El recelo que tienes a tus hermanos es latente y fuerte, deberías conocerlos antes de claudicar, aunque… No te voy a negar que esto me beneficie y puedo usarlo a mi favor…
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Re: La casa de la diosa- (Privado- Yozora)+18

Mensaje por Millenna L. Dam el Miér Feb 10, 2016 11:36 am

Un suspiro se ahogó en los labios de la diosa en cuánto esta vio a su compañero avanzar hacia ella y arrebatarle el vaso para beberlo con un gesto un tanto violento y desordenado. De nuevo su rostro se encendió con un delicado rubor en sus mejillas y casi sin darse cuenta mordió su labio inferior mientras observaba al hombre de los cabellos negros. Estaba cada vez más atraída por los actos impetuosos de ese hombre que no se molestó para nada en esconder su deseo por verlos avanzar en un torbellino, siendo capaz de consumirla y agitarla como las llamas del fuego de los incendios forestales, dejando a su paso nada más que caos y destrucción.  

-¡Oye! Yo estaba bebiendo eso...- Dijo Millena con una fingida expresión afligida, y luego soltó una risita delicada ante aquel hombre- No importa. Supongo que tengo más para compartir- Millenna empezó a mirar con detenimiento lo que hacía aquel hombre y jugó delicadamente con su collar cuando descubrió que su compañero de juegos porfiados, estaba interesado mirando a un sitio distinto a su cara.
- Parece que tu  mirada tampoco es capaz de disimular nada... ¿Verdad?-  Dijo Afrodita sonriendo mientras observaba los ojos de aquel hombre bajar hacia su voluptuoso, sugerente y delicioso escote que invitaba no sólo a mirar sino a sentir aquella textura y suavidad de aquellas sugerentes cumbres que majestuosas se dejaban entrever ante los ojos de la deidad de la muerte.
-¡oH! ¿Así que no crees que me hayas hecho cohibir? ¿No ves que estoy temblando de miedo?- Afrodita sonrió mientras sentía el brazo de aquel hombre rodear su cintura y pegarla a su cuerpo de modo que sus labios se colocaron en su delicado cuello, el cual no dudó en morder arrancando de la joven un grito que contenía una mezcla de dolor y de placer. - Oye... Vas a lastimarme si sigues mordiéndome así.- La mujer acarició el pecho del pelinegro despacio y siguió diciendo- Así que tienes colmillos... Me gustaría me mostrases que tan profundo puedes morder.- La mujer aprovechó lo que dijo aquel hombre para tener la ocación de susurrarle al hombre en el oído, apenas este se separó un poco de ella- Creo que sabes claramente que me encantan las provocaciones. No me contengo cuando me dan el permiso de hacer lo que desee a mis anchas.
Una vez más otro suspiro se ahogó en la garganta de la mujer mientras la misma temblaba sintiendo como su amante de turno, sostenía su cintura con un poco más de fuerza y aprovechando la cercanía del momento, se dedicó a recorrer con el anular de su otra mano, el peligroso y seductor canal que se formaba entre sus pechos torneados y  blancos  hasta ir con menos timidez a tomar uno de sus pechos por encima de su vestido. Para este momento los latidos de Millenna se habían acelerado lo suficiente como para que ella entendiese que el deseo que tenía por aquel  hombre, no había hecho nada más que empezar a encender su cuerpo.
-¡Ay por favor! No hay mucho que discutir de ese asunto. Yo seré tu aliada y estaré del lado de lo que tú desees, siempre en cuando me permitas... Tener mis momentos de diversión que te aseguro, no intervendrán con lo que tú deseas.- Millenna dijo esto pegando con su mano el rostro del joven a sus pechos haciéndole una clara invitación a que siguiera mucho más, pues estaba a gusto con las cosas que él le hacía.
-Creo que no podrías pedir más que lo que estoy dando. Mi ciego apoyo a tu causa, eso sí, única y exclusivamente a ti- La pelinegra recorrió el vientre delgado de la deidad del inframundo hasta llegar a su entrepierna en dónde apenas hizo una caricia sugerente, lo suficientemente incitadora, para encender mucho más la llama que ahora ardía en su nuevo aliado por seguir con aquel juego.
-Creo que... Seguro encontrarás mejor que yo esté de tu lado, que con esos inútiles.- Millenna volvió a besar a aquel hombre y lo atrajo hacia su cuerpo mientras ella se recostaba contra la pared para tener la comodidad de elevar su rodilla derecha hasta la altura de las caderas del joven para empezar a ahora a rozar su intimidad con la misma, despacio y mirándolo con un toque picardía y lujuria.
-Dicen por ahí que primero debe ser el trabajo y luego la diversión.- La mujer siguió moviendo su rodilla y pasó su mano derecha entre sus pechos y cuello ahogando un gemido siendo así más tentadoray deliciosa que antes- En mi caso pienso que por qué hay que adelantar algo tan desagradable con el trabajo, si podemos primero tener la más exquisitas de las diversiones...
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Mensaje por Thanatos el Jue Feb 11, 2016 11:04 am

+18 o para ti no =]!! :
tu56u67


Última edición por Thanatos el Sáb Sep 10, 2016 8:01 pm, editado 1 vez
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Re: La casa de la diosa- (Privado- Yozora)+18

Mensaje por Millenna L. Dam el Dom Feb 14, 2016 7:09 am

+18:

Millenna nunca se imaginó que haciendo algo así iba a lograr provocar la ira de aquel joven mustio y oscuro como la  misma noche. Si algo había aprendido en todos esos años de vida  y reencarnación, era que si no se quería uno quemar con la llama, no tenía que jugar tan cerca de ella; por desgracia en algunas ocasiones, ella parecía dejar que su cerebro borrase aquellas enseñanzas para luego tener que recordarla con la repetición del error. Repetición que se debe aclarar, muchos se empeñan en llamar experiencia, para justificar su falta de previsión y estupidez sin límites.
No es que ella en verdad fuese a tenerle miedo al joven de los ojos verdes, era sólo que a esas alturas, el había propuesto e iniciado un juego que ella no fue capaz de rechazar. No se le daba bien eso de fingir estar asustada, una vez que ha conseguido lo que desea, pero a esas alturas, no podía quejarse demasiado. Sus provocaciones fueron capaces de atraer al muchacho y eso era suficiente para el inicio. Recién había despertado, no podía esperar tener todo perfecto en pocas horas. Todo lo bueno se cocía y se hacía esperar.
-¿Lo vas a morder hasta sacarme sangre?- Preguntó la joven sorprendida, aunque sabía que si él le hacía eso, ella podía restaurar lo que dañase con sus colmillos.- No por favor... No me gustaría algo así...- Millenna gimió al sentir cómo su amante de turno jugaba con sus pezones y generaba en su cuerpo tales sensaciones que fueron capaces de hacer aparecer en ella una humedad difícil de ocultar.
Pronto los suspiros de la pelinegra empezaron a ser más seguidos pues el hombre con el que compartía ese momento lujurioso, estaba siendo un poco más atrevido. Lo suficiente como para hacer que ella cerrase sus ojos buscando hacer la sensación más profunda. Sus brazos aunque delgados tenían la fuerza para tomarla en peso y hacer de aquel delicioso y disimulado roce algo más intenso. La piel de la diosa estaba ardiendo y su rostro tenía ahora más rubor. Sus caderas deseosas de mucho más se movían de arriba hacia abajo mientras los gemidos se hacían cada vez más seguidos. Ella en definitiva estaba experimentando algo más que placentero.
Una vez el roce hizo que su espalda se contorsionase el joven la bajó aún sin dejar de apretar su glúteo y nuevamente le besó el cuello haciéndole sentir una corriente que sacudió su cuerpo.
-Mmm- La mujer se mordió el labio inferior cuando sintió la mano atrevida de aquel amante, bajar por su abdomen hasta llegar a su intimidad y rozarla por encima de la tela de su ropa interior. La forma en la que tanteaba buscando entrar en aquel sitio en dónde su miembro se daría un festín la hacían sentir un poco de ansiedad. Ansiedad que valga la redundancia fue aliviada cuando luego de buscar un poco más el fue capaz de meter y sacar su dedo tal como si estuviese siendo penetrada por él. LLegados a ese punto eso precisamente lo que ella estaba esperando con ansias, pero decidió no apurar nada y sólo movió sus caderas despacio y de forma sugerente.
-¡Qué bien! No hay nada mejor que hacer esto luego de despertar.- Le susurró al oído mientras acariciaba el abdomen del chico con su mano y descendía hasta su pantalón el cual desabrochó para luego bajarlo hasta sus rodillas y sin dejar de mirarlo a los ojos y de suspirar metió la mano dentro de su ropa interior para acariciar directamente su palpitante y caliente miembro, y estimularlo de la misma forma en la que él lo hacía con ella. Sus manos hábiles agarraron la punta con la presión exacta y la soltaron repetidas veces haciendo que aquella estructura anatómica se llenase de sangre. Ella parecía no querer adelantar nada. Todo lo hacía muy despacio.
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Re: La casa de la diosa- (Privado- Yozora)+18

Mensaje por Thanatos el Miér Feb 17, 2016 11:17 am

kuku:
57uer7i


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Re: La casa de la diosa- (Privado- Yozora)+18

Mensaje por Millenna L. Dam el Miér Feb 24, 2016 11:29 am

+18:

Para ser el primer hombre con el que la diosa del amor carnal iba a estar luego de su despertar, podía considerar que estaba bien y que en ese punto él parecía saber un poco más que ella, o por lo menos saber recordarle lo que tenía que hacer, ya que al estar dormida tanto tiempo parecía aún estar despistada en ciertos asuntos que antes la caracterizaron tanto. Era claro que ese hombre le gustaba así como le gustaban muchos otros, pues ella jamás se consideró de ese tipo de mujeres que le daba su amor a un sólo hombre, sin embargo en ese momento ella estaba esforzándose para que pareciera algo así.
Cada sensación provocada en ella por las caricias del pelinegro hacía que su cuerpo temblase por completo y que manifestase su gusto por una serie de gemidos entrecortados que no podía ocultar por más esfuerzo que pusiera ello. Sus ojos se cerraron mientras el hombre con sus manos atrapaba sus pechos y con su boca se encargaba de darle una atención digna de aquel monumento que se alzaba frente a él. Sin quererlo la joven rió al sentir los besos y mordisqueos de su amante sobre su cuello. En verdad el podía hacer el acto divertido en  ocasiones y aún así hacer mantener la excitación dentro de su cuerpo lo suficiente como para hacerle aumentar su humedad y ponerla más deseosa... Aún más.
-Oye... No...- Dijo la mujer mientras observaba a aquel hombre detenerse un momento luego de decirle su evidente gusto por la sangre. No le gustaba mucho ese aspecto, el lastimar su cuerpo o marcarlo de alguna forma, le parecía un pecado que no podía permitir si en sus manos estaba cortarlo de raíz.
Logró hacerlo de alguna manera, pues al desatarle la ebilla y llegar a su entrepierna para empezar a acariciarla y jugar con la misma, hizo que el hombre empezara a interesarse en otra actividad menos dañiña para su ser. Lo hacía despacio, pues no pensaba acelerar por gusto algo que sabía iba a llegar a su tiempo, sin embargo su compañero parecía no entender que aquella broma que le hizo era verdad y que la estaba cohibiendo.
-No lo soy... Estoy sólo haciéndote sentir bien. Las cosas llegan a su tiempo- Le dijo con un tono de voz sensual mientras seguía moviendo su mano esta vez con más rapidez, tal como él le estaba indicando. Por un momento se vio tentada a hacer algo más, pero de nuevo Thanatos la estaba guiando y ella por una vez en mucho tiempo decidió dejarse ordenar, tenía que admitir que de vez en cuando el sentirse mandada le era bastante excitante.
Más gemidos salieron de la boca de la joven mientras su compañero le dejaba la mano libre para que hiciera uso de sus habilidades. El pensar que algo tan duro y tibio reaccionaba a su toque le hacía experimentar una especie de júbilo que no le daba el dinero o las lisonjas de los humanos, sino el caos. Lo que experimentaba era lo más cercano a lo que sentía cuando generaba desastres.
A punto de llegar al orgasmo sintiendo las caricias de los dedos de aquel sobre su clítoris la mujer se empezó a mover despacio haciendo con sus caderas un patrón de adentro hacia afuera. Sentía algo de miedo al tenerlo debajo cuando recordaba su extraño gusto por lastimarla de vez en cuando; sin embargo viendo que en ese momento, no estaba haciendo nada parecido, decidió vivir aquel instante que tanto la estimulaba y le producía tanto gusto.
AY! -por unos instantes la mujer se contorsionó y cerró los ojos haciendo una mueca de dolor que se mezcló con una de placer al sentir como llegaba a su primer clímax, uno que sólo marcaba la venida de otros futuros, pues el acto no había terminado y ella deseaba un poco más.
Mientras su herida se curaba con la magia de su ser, la mujer descendió hasta ponerse de rodillas frente a su amante de turno y sin decirle nada tomó la punta de su miembro y le pasó la lengua despacio algunas veces, buscando hacer el acto menos monótono y metiendo y sacando la misma de vez en cuando de la manera más sugerente posible. No iba a ser él quien controlase todo el placer. Ella también deseaba probarle que no estaba tan perdida en los planos como daba a suponer.
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Re: La casa de la diosa- (Privado- Yozora)+18

Mensaje por Thanatos el Sáb Feb 27, 2016 5:38 pm

1212 =P:
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Re: La casa de la diosa- (Privado- Yozora)+18

Mensaje por Millenna L. Dam el Miér Mar 02, 2016 11:58 am

+18:

Tal y como lo pensó Afrodita esa acción hizo que ella tuviese el control del placer y pusiera las cosas un poco más interesantes para ella. Se sentía como en una especie de superioridad al lograr alterar a aquel hombre que la mayor parte del tiempo parecía inmutable y disfrutaba haciéndola salir de su estado de tranquilidad. El acto en sí no era el que más le gustaba en el sentido físico, pues aún no se había acostumbrado a este, sino que más bien la sensación de poder tener a la muerte a su merced por medio de aquella práctica, era como una recompensa ante el sacrificio que estaba haciendo.

Con el paso del tiempo los gemidos del pelinegro  se hicieron presentes con más regularidad y aunque la diosa del amor pasional sentía un poco de arcadas cuando la punta de aquel miembro pulsátil y duro tocaba su úvula, Millenna no dejó de emitir gemidos y sonidos sugerentes capaces de hacer más ameno el ambiente y excitar los oídos de su compañero de juegos. La verdad era que MIllenna estaba impresionada por el tamaño, y no podía evitar imaginarse cómo sería tener aquel miembro viril dentro de ella en embestidas enérgicas una y otra vez.

De nuevo un gemido más fuerte salió de los labios de Thanatos y algo le dijo acerca del tiempo pero Millenna no pudo contestarle. La forma en la que aquel hombre de nuevo tomó el control fue tan brusca como su forma de ser. Sus dedos que en un principio parecieron acariciar sus cabellos sedosos y fragantes a jazmín, se hicieron un puño y movieron su cabeza obligándola a meter más el miembro palpitante del pelinegro. Su rostro estaba rojo y aunque la actividad no le daba placer directamente, la diosa del amor y la lujuria empezó a sentir excitación al probar de cerca otra vez algo de autoridad y de firmeza por parte de su compañero. Ahora que él había pasado a formar parte activa del acto moviendo sus caderas, la deidad sentía que las cosas iban a avanzar a planos más interesantes una vez el llegase a su clímax.

-No te contengas y demuéstrame cuánto te gusta- Le dijo la joven luego de sacar el falo de su boca, y volver a la caricia que antes había dado inicio a todo para luego lamer toda la extensión y repetir la acción de meterlo en su boca esta vez mirándolo con lujuria
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Re: La casa de la diosa- (Privado- Yozora)+18

Mensaje por Thanatos el Dom Mar 06, 2016 11:59 am

1,2,3... YA:
eywy


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Re: La casa de la diosa- (Privado- Yozora)+18

Mensaje por Millenna L. Dam el Miér Mar 16, 2016 6:23 pm

+18 u.u:

A pesar de lo excitante del momento las cosas no estaban siguiendo el curso deseado para la diosa, pues su compañero al parecer, no estaba tan gustoso con lo que ella estaba llevando a cabo y eso le causaba un poco de decepción. En otros tiempos ella había sido distinta y no se mostraba con nula experiencia en esas cosas como ahora. Supuso que eso sucedía por la escasa "acción" que había tenido antes, debido a su alta exigencia en el medio artístico para aceptar salir con alguien y mucho más, para ir a la cama.

No había cambiado mucho al despertar como diosa, pues no se había ido con un don nadie. Había seducido a la escurridiza deidad de la muerte, aunque ahora mismo el hechizo de placer se estaba rompiendo, tenía para argumentar a su favor que eso no lo había hecho alguien más, que ella conociera.

Con el rostro un poco rojo por la falta de aire que había generado el movimiento de las caderas del pelinegro, la mujer intentó seguir con sus movimientos esta vez lamiendo la punta de su miembro palpitante y erecto antes de volver a meterlo en su boca, pero pronto no tuvo tiempo de seguir haciendo nada más, pues aquel hombre movió sus caderas con más rapidez apurando el acto como si lo que estuviera sucediendo fuese algo desagradable en extremo.

Un poco decepcionada pudo ver todo el espectáculo que había armado su compañero y nuevamente pensó que era culpa de ella el ser tan fallosa en algo que antes era más que una experta y que  volvía locos a los hombres en cuestión de segundos. Unos cuántos movimientos bruscos en el cuerpo de una de las deidades del inframundo siguieron el acto hasta que llegó al clímax y cayó de rodillas frente a ella escondiendo su rostro en su cuello luego de soltar un gemido grave.



Una risa sutil se escuchó por parte de la mujer de los cabellos negros al sentir los besos de aquel hombre en su cuello y ella despacio acarició su cuello para luego enredar sus dedos entre sus cabellos, mientras el seguía subiendo con besos esta vez hasta su rostro hasta darle un beso apasionado en sus labios, los cuales pareció tratar con delicadeza y acariciar con un sentimiento parecido al cariño. Una sonrisa nerviosa se dibujó en el rostro de Millenna al sentirse observada por luego de su pésimo trabajo.

-Perdona... Lo que menos buscaba era causarte malestar. Pensé que podía hacerte sentir bien. Tengo recuerdos vagos de algo así en mi cabeza. Fallé- La mujer apartó un mechón de su pelo y se mordió el labio como lo hace una niña que es descubierta en una travesura por sus mayores.

-No eres el único que está decepcionado debo decir... ¡Gran diosa del amor pasional resulté!- Dijo intentando ocultar que también estaba insatisfecha por la forma en la que quería terminar todo el acto. Un suspiro soltó la joven  mientras observaba como Thanatos apartaba  la tira de su vestido haciendo que este cayese un poco más de la línea de su última costilla flotante.

Un poco ofendida por lo último que le había dicho su amante de turno, la mujer recibió la caricia que este le dio en la mejilla y lo observó empezar a vestirse. Entornando los ojos y poniéndose de pie mientras se acomodaba el vestido se acercó a su ingrato compañero de juegos y le dijo tratando de sonar lo menos molesta posible:

-¡Oye! He fallado en una cosa pero no en todo. NO puedes decir tal cosa. - Millenna lo empujó despacio para que quedase de espaldas sobre la barra mientras ella colocaba las manos a cada lado de su cabeza. Aún a pesar de todo lo sucedido su cabello  y ella misma hacían del ambiente algo muy embriagador. Aún cuando el rechazara seguir haciendo algo más, ella quería demostrarle lo que se iba a perder por no seguir el acto sólo porque el preámbulo no fue lo que él se esperaba.

-Ambos sabemos que no era el amor lo que volvía locos a los hombres, e incluso tú hace poco ardías en deseos por mí- Afrodita bajó por su cuello respirando profundamente y dando algunos besos- Así que no te  portes tan orgulloso. Una falla menor no hace que un acto sea menos placentero y no garantiza que no sea excelente en lo demás.

Una vez más Afrodita acarició el pecho de la muerte y luego de hacer una mueca de desdén se alejó de él para dejarlo vestirse.- Es una lástima que lo des por terminado aquí... Yo quería ver hasta dónde podías llegar, y cómo el descontrol podía hacer mover esas caderas tuyas, pero ni modo... No se puede obligar a las personas o a los demás dioses a hacer lo que no quieren.- La mujer soltó una carcajada, pues ni ella se creía lo que estaba diciendo. Nadie más que ella había jugado con el destino de mucha gente y había obligado a otros a hacer lo que a ella se le antojaba.

-Bueno... A menos que desees otra cosa tenemos que hablar acerca de nuestra alianza, si es que aún sigue en pie eso- Millenna aún cuando hablaba a sí no dejaba su actitud coqueta, pues no se sentía tan contenta soportando un desaire así; sin embargo si él de verdad se decidía por terminar todo para hablar de guerras y todo ese asunto, estaba resignada a no insistir más. Después de todo el tener alianza con uno de los del equipo inframundano, le iba a dar más oportunidades para desatar el caos en la humanidad, y así por medio de la inmolación de los mortales causar infinito dolor a Zeus y su hijita preferida Athena, quienes tanto los amaban.
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Re: La casa de la diosa- (Privado- Yozora)+18

Mensaje por Thanatos el Sáb Mar 19, 2016 12:57 pm

Sé que mis maneras eran poco ortodoxas incluso a la hora de relacionarme íntimamente con el resto del mundo. Si alguien buscaba amor por mi parte, dudo mucho que lograse encontrarlo. Es más lo sé a ciencia cierta. Que por esas maneras mías la escasa relación en formar vínculos muchos más estrechos me ocasionaban problemas. Y a pesar de ello ¿Qué podía hacer? No iba a cambiar, ni antes, ni ahora, ni nunca… El romanticismo estaba ya sobrevalorado, anticuado y puede que ese hecho en la actualidad mundana fuera de las pocas cosas que me gustaban. Las formalidades poco serias, sin lazos que vincularan a una pareja para llegar a puntos como este, cortarlos cuando fueran y regresar cuando se les antojara… Ese, era el punto que a mí me atrae en cuanto a relaciones se trata. No buscaba nada formal, nada serie y obvio que ella tampoco, al menos no conmigo, al menos no con ella… Preferí quedarme con lo experimentado hasta el momento. No creí que pudiera avanzar mucho más. Obvio que se podía y ella misma lo aclamaba sugiriendo que deseó haberme hecho caer en el descontrol de mis caderas. Junto a las suyas… Miré las ajenas esperando deleitarme por un momento, pero no pude, me sobraba ropa y mucho temperatura en el cuerpo.

Suspiré ya aparté la mirada hacia un lado al ver su indignación cuando pretendió acercárseme, por fortuna duro poco, incluso creí que volvería a seducirme como tan bien lo había logrado. Sin embargo mis palabras puede que la hubieran ofendido un poco, era lógico al ir acompañadas con mis intenciones. Créeme… pudo ser mucho peor. Mucho.

No obstante me gustaba aclarar las cosas, la diplomacia era algo en lo que era maestro y no me cortaba un pelo a la hora de darle rienda suelta a mi lengua a pesar de que en ella arrastrara palabras dolientes… —Puede que sí signifique todo… cada cual valora el sexo como prefiere. No voy a juzgar el gozo del resto, no es cosa mí. Tan sólo tenía cierta curiosidad de saber qué era lo que les hacía perder la cabeza… y no la que tenemos sobre los hombros. Si no ésta… —me agarré la entrepierna mientras me subía por fin los pantalones por completo, atándomelos con firmeza para supuestamente no volver a bajarlos. No de momento. —Y justo a esta, no la has llegado a complacer ¡qué le voy a hacer! Quizá soy muy exigente, quizá tú no lo diste todo, quizá cuando tengas más práctica lo repitamos… o puede que no. Puede que me quede con este nefasto recuerdo sabiendo que no es para tanto… —me callé en seco, esperando que mis palabras hicieran efecto… uno que podía causarme problemas, esperaba que no lo suficientes como para que una alianza mayor pudiera ser posible.

Sin embargo sabía la ira que esto despertaba en las mujeres y más en la Deidad del Amor. Cuando a alguien le tocan justo donde más le duele puede resultar muy peligroso… o no. Esperé realmente que no fuera así y que comprendiera en mis palabras que realmente esperaba que ella estuviera plena en sus facultades para que yo cediera a ese encanto que sí había visto en el inicio. Uno que muy pocas personas son capaces de turbar para llevarme justo a donde quieren. —Quizá es ese influjo de tu divinidad el que los vuelve locos y no tu destreza follando… quizá deberías probar a esforzarte un poco más para no tener que cautivar a los hombres de esa manera. Es sólo un consejo… —le guiñé un ojo y me acerqué hasta ella para tomarla bajo su mentón y buscar darle un beso en la mejilla que ella pudiera juzgar a su manera.

—Me gustaría quedarme, pero después de no dar por acabado este asunto, no creo que sea la mejor opción. Al igual que tampoco lo es hablar de alianzas cuando ambos podemos estar ciertamente ofendidos… ¿no? —levanté ambas cejas, sin dejar de mirarla con la misma firmeza de siempre, esa que a pesar de las rudas palabras no me alteraban para nada. Rebusqué entre mis bolsillos un cigarrillo para relajar el ambiente. Exhalando el humo con lentitud pasmosa… Ya poco más quedaba por decir abiertamente. —Conócete mejor, conoce al resto de dioses y cuando tengas una idea clara búscame… entonces quizá hablemos de alianzas en un ambiente un poco más relajado —. No buscaba ofenderla, mi sinceridad era fría y a pesar de todo aunque no hubiéramos culminado nada, me había gustado lo justo y necesario. Puede que ella no quisiera continuar con nada, ni siquiera con una posible alianza. Pero bastaba con saber que no era el momento ni el lugar para aclarar ciertos puntos base en una alianza que paulatinamente iba forjándose. No la descartaba para nada, esperaba que ella tampoco lo hiciera conmigo… Deseaba que el tiempo pasara para que ella fuera formándose una idea más clara. Tanto como Diosa, como por ubicación.

Sin más di media vuelta para abandonar su hogar. Era obvio que esta clase de lujos no iban conmigo y necesitaba encontrarme en plena armonía para que las cosas no se me escaparan de las manos, llevándome a actuar de esta forma.


_________________________

Spoiler:
No doy el tema por concluso, es más podemos vernos en otro lugar cuando desees ;] sólo que no quiero mezclar temas.
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Re: La casa de la diosa- (Privado- Yozora)+18

Mensaje por Millenna L. Dam el Lun Mar 28, 2016 9:55 am

Ante las excusas tan poco elaboradas que dio aquel hombre de cabellos negros, Millenna no hizo más que cruzarse de brazos y enarcar una ceja, demostrando su estupefacción, la cual aún no sabía si atribuir a lo poco elaborado de su respuesta o al descaro de aquel, al pretender decir que ella no estaba a la altura, cuando al parecer quien no lo estaba era él.
Francamente la deidad del amor pasional pensaba que si había alguien independientemente de su género, incapaz de disfrutar de lo que ella hacía, era sencillamente porque su intelecto y aspiraciones, no eran muy altas, y claramente ella no podía hacer nada en contra de eso. Estaba claro que ese día no iba a pasar. 
-Pues... Dicen por ahí que si un hombre no es capaz de hacer ir a una mujer más allá de sus límites en la cama, quien falla es él- La diosa del amor entornó los ojos cuando vio el gesto de Thanatos antes de ajustar su pantalón y encogió los hombros.- Será que es por eso que nunca se les conoció una esposa, excepto a Hades. Supongo que debe ser por lo que he dicho antes- La joven rió un poco arrogante, cuidando de no lanzar su veneno tan concentrado, para no arruinar sus oportunidades de alianza. A pesar de que no fuese tan bueno para hacerla arder al punto de complacerlo sin vacilar, conocía el poder del inframundo y sabía que era un error garrafal, despreciarlo o subestimarlo, más cuando ella claramente iba a ir en contra del olimpo.
-¡Mira quién fue a hablar! Yo hice prácticamente todo. Se suponía que alguien como tú sería capaz de no sé... Algo más interesante.- La mujer arrastró sus palabras y respiró profundamente. Su genio estaba luchando por salir y atacar el cuello de aquel ser, pero ella lo sabía controlar muy bien, por lo menos para evitar que la unión de este y su lengua viperina, la metieran en más problemas de los que ya estaba metida. Aún no olvidaba el asunto con Hefestos y cómo sus palabras la hicieron meter en una gran cantidad de problemas que ella hubiese querido evitar.

- Supongo que no eres el único decepcionado. Yo también esperaba algo más. Supongo que tienes algo de razón... Quizá no hice lo suficiente, pero eso fue porque alguien, tampoco dio lo necesario. - La mujer puso una risa sardónica y puso sus manos en sus caderas. Aún en ese momento se veía más que hermosa y era claro que su confianza y narcisismo la hacían ver mucho más, pues si algo había aprendido como modelo, es que no sólo se  trata de ser bella, sino también de tener actitud.
-¡Vaya! ¡Qué gesto más peculiar, luego de decirme esas cosas! ¡Debes ser la sensación entre las cuarentonas!- Dijo la joven con un poco de sarcasmo cuando luego de decirle otras cosas, el pelinegro se acercó a darle un beso en la mejilla. 
-Vete... Ya nos encontraremos de nuevo. Espero por lo menos tengamos éxito para aliarnos cuando llegue el momento, ya que es claro que en lo de acá hubo un fracaso, que preferiría no mencionar a nadie nunca en la vida.- La joven dio la espalda a su interlocutor y se dirigió a una puerta que daba a la siguiente área de la casa- Es claro que el lujo y la clase... No son algo que vayan contigo mi vagabundo amigo. No me ofende que no te quedes. De hecho me ayuda mucho, porque la verdad deseo darme un delicioso baño de burbujas.-
Sin decir nada más, la mujer de los cabellos negros se marchó y dejó la escena. Sabía el iba a marcharse, así que no tenía que verlo marcharse. Entendía que Thanatos no tenía en realidad, nada más que hacer ahí, y ella tampoco tenía más que hablar con él en esos momentos.
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Re: La casa de la diosa- (Privado- Yozora)+18

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