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La administración agradece a @NYMPHEA, @MAIKA y @HARDROCK de @SAVAGE THEMES, por los códigos prestados para la realización de este foro. Además el foro se encuentra basado en el anime ¨Saint Seiya¨ , todos los personajes son originarios de Masami Kurumada y Toei Animation. El diseño como ideas para el foro, corre a manos de los siguientes miembros del Staff: Pandora y Saga de Géminis. Todas las imágenes presentes, pertenecen a sus respectivos autores al igual que @Tumblr, @DeviantArt, y @Zero.chan. Cualquier plagio del foro sera denunciado.

Resurrection

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Resurrection

Mensaje por Hera Cross el Lun Mar 28, 2016 5:30 pm

"Tú, que por nuestra maldad,
tomaste forma servil
y bajo nombre;
tú, que a tu divinidad
juntaste cosa tan vil
como es el hombre;
tú, que tan grandes tormentos
sufriste sin resistencia
en tu persona,
no por mis merecimientos,
mas por tu sola clemencia
me perdona."

Encontrándose ahí de nuevo, ese umbral oscuro que ella reconoció al instante, la puerta al final del camino, sabía a la perfección quienes estaban detrás de esa puerta, con esa sonrisa falsa, ellos no eran realmente sus padres, lo sabia bien, eran cuerpos sin rostro, falsos ángeles que se habían creado de sus propios deseos de encontrarles, de sentir una vez mas las carisias de sus voces al oído, mas aun asi camino a esa puerta de nuevo y la abrió con ansias al mirarles vio su rostro por primera vez después de años, la ultima vez que visito aquel lugar se topo con siluetas sin identidad, pero esta vez estaban ahí , sus rostros eran reales, eran sin duda aquellos a quienes tanto amo, podría reconocerlos aun sin haberles visto una eternidad, ¿Qué significaba eso?.

Sintiendo perplejidad tomo asiento en el sofá de su casa, se hogar, sus padres no pronunciaban nada mas le miraban con cariño, el sonido de un buuuum! Hizo resonar toda la habitación mas ellos parecieron no notarlo, Hera no encontraba consuelo, no encontraba que significaba eso, se sentía totalmente desorientada y angustiada.

-Cariño, ya es suficiente dolor-
-Tú no tuviste la culpa de lo que nos sucedió, ya es suficiente-
-Todo lo que sucedió es una señal de que no debes estar ahí, no deberías continuar luchando por algo sin sentido-
-Ven, nosotros podemos llevarte a un lugar seguro sin nada que te lastime, te protegeremos y volveremos a empezar juntos-

Mientras ellos hablaban los Bums eran mas constantes, y al parecer realmente solo ella los sentía, punzantes como agujas en su pecho, reflexiono unos segundos todo lo sucedido y también las palabras de sus padres, recordando con pesas sus ultimas escenas antes de llegar a aquel sitio, poniéndose de pie mientras por sus mejillas rodaban lagrimas sin detenerse, miro a su padre y después a su madre les sonrió y les dio un abrazo a ambos mientras soltaba a llorar como una pequeña niña de 8 años.

-Es una buena decisión querida, nos sentimos felices de poder tenerte con nosotros veras como la…-


Fue interrumpido su padre mientras ella se separaba del abrazo, ya no había lágrimas, si no una expresión decidida en el rostro pero sin dejar de mostrar cariño ante la figura de sus padres.

-Entiendes mal, no he decidido irme con ustedes, mas he entendido algo, todo este tiempo ustedes estuvieron esperando por mi , les forje una cadena a ambos en este limbo, los amo y siempre lo hare mas es momento de que se marchen, los dejo libres, yo me quedare si me retiro ahora seria tomar el camino fácil, yo elegí esta vida y elijo continuarla hasta que mi ultimo latido llegue, y eso no es ahora, No soy frágil, No soy una flor que debe mantenerse siempre bella y tranquila, soy una mujer fuerte y guerrera y luchare por lo que crea correcto de ahora en adelante, mas nunca mas por una justicia falsa, una venganza vana y carente de sentido , asi que adiós queridos padres continúen su camino a los dioses y perdónenme por estos años de estupidez, siempre estarán en mi corazón …-

Al pronunciar aquellas palabras el escenario perfectamente preparado para esos encuentros comenzó a desaparecer poco a poco, hasta que fueron sus padres quienes comenzaron a desvanecerse, no dijeron mas simplemente con una sonrisa comprensiva se marcharon, ahora no estaba en el vacio oscuro de siempre, ahora era un vacio lleno de luz, se sentó tranquila y cerro los ojos volviendo a escuchar aquel “buuuum!” y reconociéndole como un latido de su corazón.

Al volver a abrir los ojos apenas veía nada, su respiración era cada vez mas lenta , su cuerpo era totalmente inútil en ese momento , no podía mover mas nada sin sentir dolor, mas no se quejaba, no era una persona que se dejase humillar tan fácilmente, luchando por no volver a dormirse uso las fuerzas que tenia para congelar aquellas cadenas que le ataban y de un fuerte tirón romperlas, cayendo su cuerpo al suelo , como si de un maniquí se tratara, tocio un poco y se giro para poder mirar al cielo quedando recostada boca arriba, aun asi sonrió al pensar que ellos por fin estaban teniendo el descanso que ella tanto añoro, el eco de pisadas acercándose a ella se hicieron presentes, con la mirada borrosa busco de quien provenía mas solo pudo ver una silueta de pie a su lado.

-¿Quién eres?

En lugar de pedir ayuda como podría hacerlo cualquiera ella sintió curiosidad, mas poco después de escuchar la respuesta existente o inexistente esta cerró sus ojos de nuevo.

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Re: Resurrection

Mensaje por Frej Walhaiksong el Mar Mar 29, 2016 3:42 pm

Comandó la voz gutural del hombre sentado en un trono. El eco viajó en el vacío hall de sombras. En el exacto centro se encontraban los recuerdos de una hoguera, las cenizas y brasas dispersas de una punta a la otra de aquella estructura rectangular que las sostenía. En torno a ésta se expandían por cada lado dos largas mesas de oscura madera y sus bancos. Por sobre ella, los restos de la última cena; pocas jarras de pie, la vajilla de plata aún sucia, y los pocos restos de comida por doquier. Por un extremo, un portal descomunal que se alzaba al menos por tres metros, de herrajes cobrizos y cientos de patrones entrelazados que ascendían hacia el techo. Si la vista siguiera por las alturas del hall, vería candelabros poblados de velas que ya desistían. Lejos de éstos, ya cerca de las paredes, estandartes rojos y blancos con blasones bordados en dorado y negro caían hacia el suelo. Y al final, por el otro extremo, el trono del patriarca, elevado por una plataforma, flanqueado por dos pequeñas sillas más. A la diestra solía sentarse su esposa, a la siniestra su heredero.
Apenas amanecía cuando él la convocó. El resto de los comensales dormían en sus habitaciones, sin tormenta ni tempestad que los despertara. Aprovechó él entonces para hablar.  
El ya no se arrodillaba frente a él como todo el resto, no era ya más necesario, pero el respeto le impedía no alabar a su imponente padre. Una rodilla apoyada y la frente apenas dirigida al suelo.
Desde la altura, comandó:

You shall descend upon the barren lands and find their best men."

Figuras danzaban en lo que cubría el gran espectro de la vista del Sacerdote. Un lugar sin límites definidos, por entero oscuro, con fantasmas que deambulaban, imágenes que se intercalaban. La última secuencia fija de imágenes que pudo ver parecía ser una repetición de lo que acababa de sucederse. Perder el equilibrio y caerse en la gravilla, sentir el terso aroma de la tierra mojada  mezclarse con un enfermizo sabor a sangre y un Hermoso paisaje Pintado por Hermosos cristales de Hielo.  comenzaron a unirse por otros recortes de memorias que conseguían urdirles un sentido, arrastrados de nuevo a ella por la influencia del sacerdote. Quien la miraba desde lo alto Mientras desfallecía para contemplar la desmedida omnipotencia que la había hecho desfallecer.
Sin falta es decir que aquella historia difería en mil maneras a la que había relatado al espíritu de fuego. Recordaba claramente que los hombres no habían perecido por arte de las llamas de alguna bestia mítica.
— Es demasiada distancia, es una lastima que tengas que terminar de esta forma, Heredera del frio. — retumbó la voz del espíritu. "Heredera".
 El joven se dirigía a ella mientras las cadenas bailaban a el son del viento de donde estaba cautiva entre su mirada caída al cielo, tratándola con delicadeza, el desfiguro de una bella dama —Que indignación de caballero— El joven la cargo sin mostrar alguna mirada de diferencia siempre con un gesto serio y quizás llegando a ser Frio para algunos. El joven dejo el cuerpo de la Chica Reposando debajo de la estatua acomodando su cabello y limpiando su rostro de algunas manchas de sangre incautas, Una piel suave y palida — Es una lastima ... — Se decía a si mismo, preguntándole a los dioses sobre esta decisión, —Una caída en una Patética batalla sin mas de una guerrera de los Olimpos, La ofrenda de los dioses, Aparece una vez mas— Bufo para si mismo mientras una sonrisa efímera se dibujaba en su Rostro. murmuró, limpiándose el rostro y las manos de escarlata manchado.
Levanto Una vez después de un rato consigo mismo de Hipocresía, Mientras esperaba pacientemente a lado de la dama, mientras el viento anunciaba la su llegada.

Off~ :



Hablo, Pienso, Narro
Si el post esta Gay, perdón por la Tardanza Dx!
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Re: Resurrection

Mensaje por Thanatos el Vie Abr 01, 2016 8:54 am

Puedes estar lejos de todo, tratar de escapar de tu oscura realidad de vez en cuando, consiguiendo vanas estratagemas para ignorar los hechos que tanto definen la existencia de un ser como yo. Un Dios incapaz de separar su naturaleza mortal en contra de los últimos segundos de vida. Una lucha constante que se recreaba una y otra vez en mi interior cada vez que un alma abandonaba su lamentable existencia. Algunas pesan como losas al cruzar el umbral… Otras simplemente son susurros tenues que se disipan con un sutil cosquilleo. Y todos ellos con algo en común que reflejan la carencia de un corazón latente en mí interior. Podría fingir dormitar en las largas noches donde me sentía cautivo… esas con las cuales te identificas con plenitud. La misma que al ver la bóveda nocturna sembrada de estrellas el horizonte con el frío sepulcral de la muerte. Era hermoso ver esos pequeños detalles que a muchos les pasa desapercibidos y que muchos eran y son incapaces de ver alguna vez en sus miserables vidas. No antes de darse cuenta de que esa es la hora exacta en la que tarde… es su final.

Como en una noche invernal el frío gélido congelaba mi piel de manera sobrecogedora. Quizá no tanto como la muerte te aborda poseyéndolo todo, quizá simplemente con una tenue capa protectora que trata de cubrir la carencia de un vacío interior. El mismo que se veía hostigado por las flamas de una ciudad sumida en llamas… Ya no quedaba nada en pie. La vida de la ciudad era erradicada de un plomazo y sin embargo una pequeña parte de mí, me decía que no era hoy cuando la muerte debía actuar contra todos.

Expectante desde la distancia lo vi todo. Y ahora cuando las cenizas eran lo poco que revoloteaba en conjunto con la brisa en la oscura noche del desastre, me proclamé digno de cruzar esas calles devastadas. No pude negarlo, un regocijo interno me entusiasmaba más de lo esperado. En parte era un breve boceto de lo que pronto se convertiría en un gran mural expuesto ante los ojos ignorantes de muchos mortales que, como antes dije… Tarde verían su trágico final. No obstante no era la gloria vertida esta noche por manos ajenas la que venía a contemplar… era ese constante latido lento y plausible el que me llamaba y atraía de manera perfecta. Tras avanzar con dilación perfecta lo encontré… ante mis ojos incandescentes cubiertos bajo el zozobrante revuelo de mi lacia melena oscura contemplé tal escena. A los pies de una estatua ya sin nombre, yacía la figura de una mujer de hielo… Una que lastimosamente ya conocía. Y a su lado sosteniendo con ferviente pleitesía irracional y contradictoria un joven que a pesar de no cruzar nuestras miradas supe bien quién era. Quizá él supuso lo mismo al sentirme llegar como si fuera uno más en todo ese desastre sin sentido.

Sin embargo ninguno de los dos éramos lo que aparentábamos ser, ninguno de los dos estábamos aquí para compadecernos de la abrupta muerte desmerecida de un guerrero Atheniense que ahora divagaba en un trance en el cual aferrarse a la vida o a la muerte, le llevaría a determinar por fin su existencia. Una que ante mis ojos ahora se desfiguraba con un final claro… Dejaba su vida atrás, su pasado poco a poco iba consolidándose sin siquiera ser partícipe de ello. Con la mirada perdida vi cómo se difuminaban perdiéndose en el vacío la existencia anclada de dos seres que a ella la habían mantenido presa en una búsqueda inexistente, una que casi la arrastran a un final semejante. Y heme ahora delante para entregárselo gustoso… No era tan fácil. Morir es fácil, caer en manos de cualquiera que se proclamara con la capacidad de entregarla, es fácil… No obstante ¿lo es entregarse ante la mano del Dios que la regenta?

En silencio me mantuve unos segundos sintiendo como sus latidos cada vez más lentos se fundían con los míos, era como si mi alma resonara en son conjunto con la suya, y supuse que el mismo sentimiento nos cruzaba a los tres como si fuera un vínculo inconexo que pronto tendría sentido. Dos trancos más en completa armonía, me mantuve solemne a espaldas del joven, supe que en cuanto los ojos perdidos de la mujer se cruzaran con los míos entendería bien que era lo que le esperaba y por si fuera confusa la situación lo aclaré… —No luches contra lo que no puedes vencer… Suplica ahora por un fin benevolente que pudiéramos entregarte… —musité y mi voz de dispersaba hacia sus oídos menguados por los daños recibidos como si de una plegaria se tratase. —Darle una muerte ahora es fácil… —susurré ante los oídos cercanos del que seguro avispado podía escuchar con atención. Era como si le estuviera dando un empujón a cumplir con nuestro cometido y sin embargo ambos sabíamos bien que desperdiciar ese potencial era un error. Uno de mis largos mechones cruzó entre la figura del varón y la fémina mientras me inclinaba ante ellos. Tomé los hombros del muchacho, esperando que mis manos le hicieran sentir la esencia de mi cosmos creciente, vibrante dispuesto por expandirse en busca de someterla en las sombras de las cuales nunca escaparía.

—Bajo las leyes de Athena te hallarás y entenderás que poco valor tiene la vida cuando las causas perdidas carecen de valor… Es fácil morir entonces… —repetí ya con cierto resquemor en la voz que poco a poco se agriaba con la sentencia. —Podrías morir bajo un estandarte que te corresponde y pasar al olvido sin pena ni gloria merecida o… —me arrodillé al lado del hombre ahora, oteándolo por sobre mi hombro mientras mantenía la palabra dicha expectante. Viré la mirada vivaz e incandescente hacia la moribunda —oh… levantarte ahora como algo que ni tú imaginas… —arrastré las palabras una a una como si pretendiera que ellas entraran en lo más profundo de un alma atormentada, la misma que ahora zozobrante se agitaba en mi interior. El vivaz fulgor de mis ojos se extinguía a la par que eran sumidos en la oscuridad de las sombras abismales, incompletas se fundían con el cosmos oscuro de la muerte que poco a poco oscurecía hasta la escarcha de los hielos cercanos, hasta las flamas nacaradas se convertían en negras y vigorosas que, ahora ya no entregaban ese calor tras una batalla… Todo lo contrario, poco a poco el ambiente era único y exclusivo por y para la muerte. Las almas que era entregadas con sello y firma de Ares se mezclaban elevándose junto a la Muerte que arrancaba las almas moribundas de la agonía vertida entregándoles un fin benevolente… Uno que no estaba dispuesto a entregarle a ella. Por eso… a pesar de extinguir cualquier retazo de vida presente. Ya en sumo silencio sepulcral en las calles desoladas, extendí mi pálida mano a su alcance dispuesto a dejar que ella decidiera cuál sería su final… cual sería el principio que podría aferrar con las mismas fuerzas que una vez juró entonces. Darle sentido a su muerte prevalecía ante sus ojos… unos que ahora delataban mi existencia selladas como estigma sangrante en mi frente. Una estrella pentagonal, invertida se desdibujaba esperando que ese sello fluyera en consecuencia ante los presentes.
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Re: Resurrection

Mensaje por Hera Cross el Sáb Abr 02, 2016 2:29 pm

Cuando el invierno llega las flores terminan con su vida ya dañada por el otoño, pero es el invierno quien se encarga de disfrazar su muerte de una manera hermosa ante los ojos de cualquiera, dejando un manto blanco y cristalino donde la muerte ha hecho presencia, las flores caen sin poner resistencia, sin entender si quiera el por que deben perecer de esa manera cuando aun no han entregado todo su esplendor al mundo, cuando solamente fueron capaces de entregar un solo perfume de los mil que esconden una sola forma por la que todos las conocen, pero al invierno no le importa el toma lo que le pertenece desde un inicio, pues fue el propio roció que queda de el al llegar la primavera lo que da vida nueva y aun as hermosura a aquellas bellas flores, asi, sumergida en su propio invierno se encontraba aquella a la que muchos consideraban una delicada flor, “El frio invierno borrara el dolor” pensamiento fugaz en la mente de la pelirrosa, pensamiento que de inmediato se desvaneció, cual polvo se lleva el viento.

Abrió sus ojos casi carentes de alma, notando con ellos la expresión vacía de un hombre al que jamás había visto antes, mas de alguna manera entendía el por que estaba ahí a su lado, y entendía que el no era mas que un vocero de quien realmente se encargaría de llevarle por el camino a la total oscuridad de la inexistencia, mas no por ello le respetaba un poco menos , sus ojos se dirigieron de nuevo al cielo, un cielo carente de sentido, no había aroma ni sensación alguna , solo existía el dolor que le recordaba que seguía viva aunque se sintiera muerta, “¿Qué estas esperando?” Se preguntaba, mas pronto llegaría su respuesta en forma de una presencia, le sintió apenas estaba el lugar, familiarizada de alguna manera con esta, intento colocarse en otra posición para apreciar mejor aquel instante más fue vano su intento.

Llegado el momento pudo ver el rostro de la muerte, su carrazón dio un vuelco total mas no se sorprendió aceptándolo casi al instante, aquel hombre del cementerio Yozora… no… Thanatos, se sintió melancolía en su interior reprochándose el haber actuado con tal confianza ante el, torpeza e ingenuidad disfrazaron la poca visión de Hera en esos momentos del pasado, mas ahora todo aquello no existía, una petición apareció de los labios del dios, ¿Eso era todo? ¿Asi terminaría su existencia fugaz y sin merito alguno? ¿Fin?, Su mirada pasó lentamente de la omnipotente figura a la del falso ángel hermoso que ahí se hallaba, otro que disfrazaba de belleza la muerte y el dolor, ¿cumpliría la orden en ese instante? Ya no había que esperar, no había razón para alargar aquella existencia carente de sentido que cada vez palpitaba menos.

La voz de el dios era como la caricia de un terciopelo al ser escuchada, con un raspar significativo y atrayente, morir ahora que su vida se había despojado de un peso similar al de el mundo de sus hombros no era opción, al igual que la existencia de su presencia en el templo al que fue leal mientras su vela seguía encendida con incandescente brillo carecía de sentido, ¿Morir? … no, ¿suplicar? No era su estilo, volvió su mirada a el dios, sintiendo con mas vivacidad su propio palpitar, aun sus sentidos moribundos pudieron apreciar el palpitar triple perfectamente sincronizado, su propia lógica le decía que no era traición aceptar aquel pacto, al morir de una forma u otra sabia que le pertenecería a aquel que ofrecía su mano en esos instantes.

El ambiente cambio de manera radical, volviéndose de alguna manera mas amena a su propio sentir, ¿es posible encontrar calidez en la fría muerte?... si… un frio tan cálido que te embriaga de manera indescriptible, una sonrisa apareció en el rostro maltratado de la joven. -Justo ahora no suena mal ser tu postre-. Susurro con la voz casi ausente, rememorando asi la amenaza que hace algún tiempo dirigió quien conoció como Yozora a la ingenua dama. Su brazo temblaba mas poco a poco este fue levantándose dirigiendo su mano diestra a la de aquel cálido invierno, terminando por estrecharla, ahora su vida cambiaria para siempre.
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Re: Resurrection

Mensaje por Frej Walhaiksong el Miér Abr 06, 2016 4:02 pm

Entre lo que veía y lo que quería conocer, Frej recibió una expresión quieta -casi estática- por parte de la mujer. En sus ojos halló palabras, y en su sonrisa la confirmación de estas. Perdió, por unos segundos, incluso la concentración en su propio cuerpo, como si la mirada gélida de la dama lo invitara a dormirse, a perderse. Por un momento llegó a pensar que ella era una ilusión.Unos pasos y palabras a presura liberaron al Sacerdote, y por lo que vio, también a la mujer. Frej alcanzó a oír los murmullos que volaban tras de sí; recordando quizás, miraban con recelo al engafado del kimono. y a la dama de las nieves.

La conversación tomó un curso en el que Frej no podía incluirse. Sin embargo, no evitó que su mirada regresara al rostro de la gigante cada vez que era nombrada. Con cada aspecto que decían de ella, el Sacerdote trataba de acuñar las palabras en piezas que embonaran sobre el perfil helado de la mujer. De a poco, empezó a forjar una imagen tanteada de su personalidad.— Es hora. — Ni siquiera las palabras del hombre, narrando un trágico destino para la niña, eran capaces de abrir sus ojos un poco más de la cuenta. La cansada mirada del Sacerdote se clavaba en el del hombre De larga cabellera,Anuncio. Al responder recordó la finalidad al encontrarse con el Frio y Obscuro cosmos de Thanatos, sus hombros eran empujados hacia la dama de hielo quien no podía ser mas impaciente. Sin titubar Avanzo fervientemente sin Algún gesto de pena hacia ella, me acorde por algunos momentos de mi, pero eso estaba de mas al punto que el Hombre bufo para si mismo. Tomando lo que ya era de los reinos de la Morge, A decir verdad, yo no me tenía mucha esperanza. O bien esperaba siempre lo peor..

Fingió a la perfección una sonrisa de apruebo,Dirigiéndose nuevamente a ella que estaba a escasos centímetros, Acariciando sus mejillas y Apreciando el difuminado y ultimo momento de aquellas pupilas de la vida que le a regalado, acercándose a ella y regalando  un no Tranquilizador susurro proveniente de su mas fría entonación de voz —Descansa— El viento anuncio la caída de La dama de hielo, Tomando de ella su alma. Para llevarla finalmente a sus Deseos.Rogaba a la voz del viento que fuera un igual, y para mi bendición los dioses me escucharon. En una manera similar a la mía aparecería un joven por la siguiente puerta del estadio. El espectro de cabello negro  El devastado paraje pudo verse tras su caída. El cielo había dejado nubes en círculo por sobre ellas, que rápidas avanzaban hacia el este. Frej las siguió con la mirada, ausente de las voces que se arrastraban cerca de Thanatos


me queda por comprobar si eres capaz de seguir el camino que hemos labrado para ti. —Mi trabajo a terminado ya— Palabra ante la cual el colosal ancestro se viró a ella. Lo recibió la rígida imagen de su muta cólera reivindicando mi posición.  ajeno a cualquier elección propia, como si fuera un deber del destino que debiéramos completar. Dirigiéndose a su dios, su mirada se encontraba en la pequeña alma que guardaba junto a el, admirando la delicadeza de lo que significaba antes. Su mirada perdida nuevamente se encontró con la de Thanatos, Preguntándose con la mirada que era lo siguiente después de sus ordenes. Pero en esta fiesta, una vez el viento comenzó frío a soplar del norte y la primera estrella se hizo paso entre pálidas nubes, rió el espeluznante joven de cabellera negra como la noche y ojos profundos como una cueva. curvó sus labios, con una placentera sonrisa y perfectas facciones, Sus ropas adornando su oscuro cabello. Hasta que, en completo silencio, lo hicieron. El pedido de la mujer se cumplió al pie de la letra.
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Re: Resurrection

Mensaje por Thanatos el Sáb Abr 09, 2016 10:12 am

Mi cosmos en expansión apenas se limitaba a rodear lo que la vista alcanza, no pretendía dejar mi sello en un mundo ya extinguido por manos ajenas y aunque ese justo contenido fuera el que me arrastro hasta este lugar, no era precisamente aprovecharme de lo que otros desechan…Cual carroñero bien perfeccionado buscaba el fulgor oscuro de lo preciso en donde ojos no llegan a ver. Hay que estar muy ciego… Me repetía constantemente en mi fuero interno más íntimo al ver lo que a ella le estaba sucediendo.

Nuestro encuentro pasajero pasado, fue más que preciso para saber que ella no pertenecía a mi mundo. Su frágil existencia ahora lo dejaba en claro. Sus valores ya por los suelos a punto de ser olvidados. Sola y abandonada. ¿Sí? Jamás… Con mi diestra acaricié el estigma de mi frente tiñéndola con la negrura de la oscuridad de mi alma, mis ojos seguían el mismo sendero que demanda la ira… sin embargo el control lo era todo. Algo que aquí por soberbia se vio desbordado.

Contemplé la parquedad en los actos del otro varón, este sí que delataba mucho más afinidad conmigo ¿Seguro? Mis ojos divagaron entre ambos contemplando la diferencia abismal que ahora mismo los separaba. Era como el sello fijo que marcaría un antes y un después en la vida de ambos. Ver el fruto que logras al sembrar en un frío invierno dispuesto a menguar la dulzura de una primavera hostil… Un buen lema para la chica que yace agonizante. Él me era un misterio todavía. Asentí cuando mencionó que ya estaba todo hecho, su trabajo acababa… ¿Sí? Lo contemplé desde una altura inferior como si mis ojos pretendieran decirle que no… Que no estaba todo acabado. —Es sólo el principio… —susurré sin apartar la vista vacía de él un instante, después viré hacia la chica al notar como su temblorosa mano alcanzaba la mía. Sentir la frialdad de su cuerpo era un alivio que pocos en el mundo gobierna. Aún más cuando su esencia actual era gobernar el hielo mismo.

Que ella se convirtiera en mi postre me hizo sonreír… era obvio que el pequeño retazo que vio entonces ahora iba a suceder con ella y mucho más al saber que su procedencia ahora no dejaba lugar a duda alguna. Quería erradicar cualquier rastro que la ligara con Athena y qué mejor manera que purificando su alma y su cuerpo…Lúgubre fue mi sonrisa en respuesta a su afirmación. Puede que mi propia sangre le resultara agresiva en primer momento y sin embargo dejé que la sintiera aun bajo el mandato de una Diosa incapaz de proteger lo que le pertenece… Mi mano teñida de oscuridad sostuvo la suya, entre mis manos colmé su nerviosismo. Supuse que la incertidumbre de atravesar el limbo entre la vida y la muerte es un trance que a muchos aterra. Yo… lo disfrutaba como el que más y mucho más… cuando se trata de gente reconocida como la transformación que ella iba a sufrir. Mis dedos huesudos y largos acariciaron el dorso de su antebrazo, marcando el sendero que desdibujaba sus venas. No quise tocar su armadura en ningún instante. Ese contacto resonaba con delirio algo que me fatigaba… Por ello mi propio cosmos creciente y su voluntad por unirse a lo que le ofrecía iba haciendo desaparecer su armadura y todo lo que ella significaba hasta ahora en escarcha de colores distantes y relucientes. Tornando en tonos muchos más oscuros a medida que fuera sucumbiendo.

—No te soltaré…— clavé la rodilla a un lado de la chica para prestarle exclusiva atención, mi mano después de recorrer el sendero de sus venas ahora se posó justo sobre su frente, con el pulgar dibujé mi sello personal. —Deja atrás aquello que no supo valorar, deja atrás todo eso que en tu vida jamás tuvo sentido. Aférrate ahora a lo que dará rumbo a tu vida alcanzando la inmortalidad. Dime ¿Temes a la muerte? —Musité con cierto aire divertido después de que ella entendiera quién era yo, ya abiertamente y sin tapujos alguno —Deberías, pues es lo único que te perseguía al llevar esa armadura. Lo único que buscaban aun sin saberlo cuando juraste lealtad por algo tan fútil e insignificante ¿Acaso entregar tu vida a ella a significado algo? —supuse que sí y en verdad quisiera conocerlo en un futuro. Puesto que lo que antes había conocido no se asemejaba ni un poco a lo que yo buscaba como fiel referencia y apoyo a mis espaldas —Detesto tanto tu existencia, como la de todos bajo ese sello horripilante qué… dejaría que murieras aquí y ahora sin siquiera brindarte aliento alguno… Dejarte caer es tan fácil —arrastré la última palabra mientras mi voz bajaba el tono hasta la nada y así en un acercamiento vacuo lamí el mismo sello que yo había dibujado. Mi cosmos se incendió en un fulgor vibrante oscuro. No creaba calor alguno... Qué contradicción. Al menos sentiría que el frío por vez final la invade de una manera muy diferente. Muy diferente.

Basta ya de reproches, me dije mientras controlaba con tesón mi existencia por devorar lo que ahora tenía entre mis garras. —Muchos temer lo incierto en la muerte, sobre todo por el dolor que padecen… puedo asegurarte que pasara. Y sin embargo no puedo afirmar el final. Pero ten por seguro que esta flor que hoy marchita ante mis ojos, se extingue dejando atrás todo a su paso… Ahora crecerá mucho más fuerte y segura… —arrastré con pereza mi mirada hacia el joven que expectante esperaba ahora sí por llevarse su merecida recompensa. Aclamé con una negación expectante. Ya no le quedaba mucho. Esperé a que ella misma se liberara de su último aliento. De ahí que con mirada gacha regresé ante ella, casi dispuesto a arrebatarle el beso de la muerte que le brindara cruzar el umbral y unirse con los suyos en esta vida pasajera… No lo iba a permitir. En cuento su aliento rozara el mío, su alma sería capturada por Frej y con ella... sí que daría por finalizado su trabajo. Uno brindado por mis manos y que ambos íbamos a moldear de la manera precisa para que no quedara atisbo alguno de lo que una vez fue…

—Alcanzar la muerte y sopesarla con honores, hallar el entendimiento que en ella hay… No es un final sino un nuevo resurgir ante la eternidad… —y mi voz seguro se repitió en su cabeza hasta la saciedad para que olvidara cualquier temor posible, cualquier dolor que la atara a su vida pasada. Las mismas cadenas que la habían mantenido presa ahora ennegrecían y perdían la solidez de antes.  Una que clamaban por el final de todo, el inicio de un ciclo que no tendría un fin como este, jamás… Mi voz desaparecía junto a su alma dispuesta a sernos entregada en cualquier momento. Y el lento retumbar de los latidos de su corazón era la insistente sirena que me invitaba a dar pie a lo esperado. Contenerme estaba de más y con cierto desdén titubeaba en abrir las fauces y provocar su muerte de manera mucho más violenta y certera. Como ella misma ya había observado una vez… Ahora lo experimentaría en carne propia. Tan sólo esperar esos segundos que marcaba la cuenta atrás con sus cortos suspiros unidos a los míos… La agonía crecía tortuosa antes de dar el primer bocado en completa soledad.


No todos tienen el privilegio de dar el paso por mano y obra mía…
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Re: Resurrection

Mensaje por Hera Cross el Lun Abr 11, 2016 3:30 pm

Cuando uno muere todo termina, no queda nada después de el ultimo aliento , no hay nada que te conecte con lo que solías ser, eres una alma mas caminando hacia el final del camino , un vacio completo del que nunca podrás escapar, y donde pronto desaparecerás apenas y cuando la ultima persona que te recordaba deje de hacerlo.

El frio tacto de el hombre que ofrecía su manto se sintió dedicado y tosco a la vez, hacia que su cuerpo vibrara de una manera que aun no comprendía, el símbolo de la misma muerte estaba en su frente ahora ´, su mano se aferro a la contraria no por miedo, ni incertidumbre si no por la ansiedad que sentía su propia existencia de dejar de ser lo que fue, todo a su alrededor comenzaba a deformarse, el respirar se volvía cada vez mas doloroso, mas la promesa de no ser soltada durante aquel proceso le hizo olvidarlo de alguna manera, temer a la muerte, gracioso concepto, ¿Por qué temer a la muerte? Cuando esta llega te libera del dolor que sientes todo desaparece y la lucha termina, mas para ella era diferente ¿Temerle a la muerte? No… ella le aclamaba desde su interior, le deseaba y deseaba pertenecerle, Proteger algo que no sabe proteger era absurdo ahora para Hera, ¿Qué había logrado? Había jurado y había cumplido con su promesa, no había reproches, no había nada que le persiguiera hasta el otro plano, no importaba lo que fue, o lo que hizo, no lo deseaba ya , una lamida despertó en si una explosión, las sombrar se dispusieron a rodear su alma , embriagarla , un frio mas que el de una noche de tormenta invernal le recorrió, el frio de la muerte, se sintió agitada mas son huyo de el, lo acepto en su interior al punto que ese frio se convirtió en una acogedora manta que pronto hizo propia.

La imagen de una alma encadenada a un destino bajo otro símbolo, otra deidad, se fue oscureciendo poco a poco las cadenas tornándose en un color oscuro y finalmente explotando en mil fragmentos, no había mas cadenas, no había mas juramento que seguir, había decidido su propia libertad, ¿se puede encontrar luz en la total oscuridad?, no mas si vuelves a la oscuridad tu hogar, entonces podrás ver claro dentro ella aun mas claro que la luz propia.

Sus ojos comenzaron a apagarse cerrándose delicadamente una lagrima broto, como el roció que queda en las delicadas hojas, una lagrima de despedida a lo que alguna vez fue, ya no tenia que luchar, entregarse a la fría nieve teñida de oscuridad, lo había aceptado mas restaba algo importante para poder caer sobre ella y florecer de nuevo, una sonrisa , un ultimo suspiro y el ultimo latido el mas doloroso de todos, se entrego al beso de la muerte jurando en ese mismo instante su lealtad y existencia, teniendo como ultimo recuerdo el brillo de la mirada de su propio salvador, ahora por unos instantes hasta renacer de nuevo ella había dejado de existir.

La flor sabe que morirá, sabe que no volverá a sentir la primavera, mas no se atormenta se entrega al mismo viento que la hace caer y en su transcurso a su ultima morada recuerda con anhelo todos aquellos días que fueron y olvida los que nunca serán, se despide del mundo entregándole lo ultimo de su belleza pues hasta en la danza del viento que le guía a su tumba se encuentra belleza, la flor a caído y nunca mas volverá a florecer, pero sabe que renacerá aun mas hermosa, mas fuerte y mas sabia que antes, la fría nieve que ahora la devora es la misma que le entregara una nueva vida, un nuevo comienzo donde podrá de nuevo entregarle una belleza diferente al mundo, no odia a su asesina se entrega por completo dándole lo ultimo de si.

"-Ahora yo nunca te soltare...-" El ultimo pensamiento de una flor.
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Re: Resurrection

Mensaje por Frej Walhaiksong el Miér Abr 13, 2016 2:39 pm

Oscura soledad. Es insoportable ¿Eh? Algunos terminarían desquiciados al encontrarse por demasiado tiempo en aquellos senderos, húmedos a más no poder, infectados con la más asquerosa soledad que ha podido ser creada por el Dios  que nos trajo a todos, que nos dio el poder para defendernos de ella. Aun así, no demasiados tienen la fuerza para salir adelante, para superarla — No todos pertenecen a este mundo — Resonaba su voz que adornaban el panorama.

Compañeros, fuertes como ninguno o bien, decentemente adiestrados en el arte de la supervivencia. ¿Serían capaces de superar aquella prueba? ¿Serían capaces de entender el propósito de ella? Sus ojos siempre se encontraran encima de ellos, sus ojos no dejaran de comunicar a su Dios cuanto poder irradia en su interior, cuanto poder son capaces de mostrar… Cuanto poder poseen para sobrevivir entre el mundo de los vivos, donde cada vez se sorprende uno de los caminos que toman los guerreros de esta epoca — No todos son capaces de mantenerse en este mundo — Volvía a comentar, aquel hombre de cabellos azabache caminando hacia la dama de hielo a punto de perecer,  apenas se llevaba a visualizar justo en el centro de un enorme terreno. Su figura no sería visible, para nadie a menos que un pequeño rayo de luz llegase a asomarse entre la hermosa oscuridad nocturna que acompañaba el escenario acompañando la caída de la dama .

— Entonces cumpliré tus deseos— Recito el hombre, dibujando una amplia sonrisa en sus labios como si intentase ser visto. sediento de supervivencia, sediento de sangre. solo basto de acercarme a la dama tocando su rostro y acercándolo poco a poco, juntando sus labios rosas junto a los míos finalmente sin cerrar mis ojos completamente. tomando por completo los labios de la dama y esparcir un poco de mi carmesí cosmos, no se tomaría mucho tiempo en ello, separo sus labios ya fríos para ese momento el viento anunciaba la caída de la Guerrera dorada, esbozo algunas palabras dirigidas para el cadáver  — Entonces Camina sobre lo que construyes — La dejándola caer el cuerpo sobre el frió piso, el viento se calmo, dejando en silencio abismal mientras el se ponía de pie y trabajaba con el alma que tendría que trabajar llegando a el reino de la muerte, el trabajo para Frej se aproximaba por lo que por el momento regalo una mirada a el cielo.

La primera amenaza de la noche ¿Eh? Sin duda sería interesante ver a esas mujeres arrasar con todo a su paso… Acabar con los hombres que no merecían la vida, verlas morir al no ser capaces de defenderse a sí mismas… Triunfar bajo el tinte rojo de la sangre ¿Que clase de guerrera sera la que despertara?, Penso vagamente mientras resguardaba de la dama. después volvió a el lugar dirigiendo una mirada a los orbes verdes de su dios, arrodillándose ante el  —¿Lo siguiente ....? —  Sabia que era la hora de comer de Thanatos pero el impaciente de Frej no podía esperar a seguir con el trabajo. aun que tampoco seria mala oportunidad de ver a su dios en acción.
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Re: Resurrection

Mensaje por Thanatos el Vie Abr 15, 2016 9:29 am

No todos tienen el privilegio de dar el paso por mano y obra mía…

Hay flores que sólo renacen una vez al año, o en muchos más… tú eres una de ellas… Pensé con paciencia mientras veía como la fragilidad de su mortandad iba cediendo a su destino, uno que en mano de ambos presentes íbamos a guiar hacia un sendero mucho más atractivo. Uno que jamás le depararía la muerte de semejante manera… Aun disgustado estaba por como los mortales entregan su vida a un juramento tan vacío e insignificante. Y ahora al verlo ante mis ojos con cierta compasión, me enfurecía. Si tan sólo unos pocos pudieran lograr a alcanzar el entendimiento de la muerte como yo lo veía. El mundo sería muy diferente al actual y eso… estaba pronto por resurgir. Como la resurrección que empezaba con el descenso de los latidos de la mujer de cabellos rosa.  Cuando una lagrima brotó tímida rodando por su mejilla no lo dudé… la lamí saboreando ese delicado sabor salado que producen, y aunque sus labios esbozaran una sonrisa sabía que el momento estaba cerca. Sus latidos se fundían con los míos… y con ellos menguaban hasta no latir nunca más… Por vez primera en mucho tiempo sentí ese dolor por el cual el corazón fallaba y ella sin embargo parecía tan tranquila, serena y envuelta en una paz lúgubre que ahora la rodeaba por completo.

No, no la iba a soltar.

La cercanía del otro varón la unido con su cosmos, y cediéndosela unos instantes esperé a que él le trasmitiera la justa tranquilidad para que supiera que este no iba a ser su final, sino el comienzo de una larga andadura por un mundo mucho más distinguido que el mortal…  Sus palabras aumentaron mi regocijo y la espera se hizo más amena. Sin embargo pensé que al liberar su último aliento, ese que ambos dos luchábamos por atrapar… él se marcharía sin más. Revelando la parquedad de sus palabras junto a sus actos, dispuesto a cumplir con su mandato sin dilación alguna. No obstante, arrodillado ante mí preguntó por lo siguiente…
Distraído mi cosmos menguó al unísono con el ajeno y ante la pérdida de la tercera en discordia… Viré dubitativo entre él y ella, sin embargo mi silencio seguro delataba mi respuesta. Su alma brotaba invisible ante ojos ciegos e inexperto. Envuelta en destellos de la frialdad de hielo de su anterior existencia, ahora se teñía curiosa con reluciente fulgor negro y rubí. Parte del cosmos del trío presente guiaría su rumbo en esquivo recorrido a mi reino… Atravesar el Elíseo es un sendero peligroso para gente poco diestra –y poco merecedora de ello - y evitar que su muerte sumara una más en las filas del Inframundo me apremiaba. Ya lo había hecho incontables veces. Sin embargo esta vez era muy diferente. Restar un alma mortal otorgándole la inmortalidad de un alma que rara vez se manifiesta…

Expiró…

Gore:
Cerré los ojos y a pesar de mantener ese velo perpetuo la seguía sintiendo, imaginé que ella lo haría de igual manera, sólo que envuelta en un místico renacer diferente. Aparcando su pasado, pues lo siguiente… No era digno para sentirlo a flor de piel. Y aunque lo hubiera hecho una y mil veces, ella no merecía tal ensañamiento. Su nueva identidad no lo merecía. La que abandonada quedaba carente de calor vital, sí… Y aferrándome a eso, fue que le di respuesta a mi compañero. —Será mejor que marches, puede… salpicarte… —musité perdiendo la voz y ni siquiera lo miré ni un segundo. Mi cosmos desaparecía como lo hizo el alma ajena y esperaba que mi soledad me diera el aliento necesario para desatar la locura que habita en mí… el trance pasajero que desde tiempo ah me sobrecoge y me arrastra a un mundo paralelo en el cual puedo ser quien soy libremente. Jamás lo había hecho ante ojos públicos y sin embargo el hacerlo delante suyo me resultaba agradable. Simplemente por que viera el alcance de mis actos cuando mi mano era la que se extendía a entregar todo lo que podía y mucho más… Lastimosamente mi vanidad no era tan alta como para dejar alma con vida… ¿Sería capaz de controlarlo? Si él soportaba ver semejante espectáculo  seguro se llevaba mi bendición, como capaz yo la suya.

Sin rastro alguno de cosmos, como si abandonara mi existencia en este mundo y arrastrara la esencia más natural en mí… lo dejé fluir. Al abrir los ojos inyectados en sombras, las venas cubrían con oscuridad negra mi visión y con ello la insignia en mi frente se desbordaba como si mi sangre quisiera escapar de mí ser. Como si no hubiera lugar dispuesto a ocupar en mi interior. Con la mirada perdida, apenas unos segundos después de saber que el alma ajena estaba a buen recaudo. Lo hice… El alarido que emitieron mis cuerdas bucales no procedía de este mundo. Cual parca en desesperación me liberaba de la fachada que siempre mantenía abiertamente. La muerte en su máximo esplendor rebosaba pletórica y en libertad. Con bárbaro espasmo, mi movimiento fue atroz y directo. Mis garras ahora más pronunciadas que antes, tornaban cual afilada guadaña carnal y en su misma carne se clavaban sobre el cadáver de la mujer. Justo bajo su esternón… disfruté el tacto de profundizar en su carne, ver rebosar la sangre, y como no mover los dedos cual sinuosa serpiente sin invitación. Agarré sus costillas, cada mano en una de sus dos separaciones y ahí cual animal salvaje lleno de ira y devoción arranqué las mismas hacia el exterior. Salpicó su sangre ungiéndome con gotas perladas en rojo carmesí, como también pudieran profanar la pulcritud de mi semejante… El crujido de los huesos se fundía con los ahogados rugidos que contenía… ya no quedaba más. Como si jamás hubiera probado bocado alguno, me encogí sobre la fémina como si tuviera temor porque me la arrebataran. Cual carroñero enfermizo empecé a devorar la carne que rodea y sostiene sus costillas, quizá arrancando alguna que otra a ras de hueso… disfrutar como mis dedos y mis dientes afilados en comparación a cualquier bestia. Era una experiencia que muy pocos igualaban. Y así las horas pudieron pasar largas y lentas.

Dudaba devorarla completa, pocas veces lo lograba, no obstante este hecho lo merecía hasta la saciedad. Quizá mi espectador se unía al festín siendo invitado o… se llevaba un bocado también. Mientras tanto ansioso disfrutaba de su carne mortal. Dejando poco a la imaginación. Las vísceras las apartaba, e incluso las desechaba lanzándonos y arrancándolas cual pringosa y suculento jugo se desparramaba sobre mis piernas y a los pies de Frej… No lo miré y bajé apartando los restos de su armadura que aun la resguardaban. Para así cebarme con la parte que más me gusta, las piernas de una mujer son sabrosas y ahí pasé las horas devorando bocado a bocado hasta cebarme con el aliciente de dejar expuesto su fémur y quizá los huesos menores, tanto tibia y peroné. Me sacié con una sola de ellas. Por lo general al sentirme pleno el cuerpo desaparecía tornándose cenizas. Sin embargo ella sería el sello que marca un antes y un después y dejé que su cuerpo incorrupto permaneciera visible en todo momento, que la esencia de la muerte que me caracteriza, no la profanara. Ungüento de sangre rebasé lo que quedaba de su existencia mancillándola, recorriendo con mis manos su cuerpo hasta alcanzar su cuello. Prácticamente sobre ella, lo mordí como lo haría un ser hematófago sin arrancar su gaznate, quise que su rostro permaneciera bello e impoluto hasta el final y ya quedaba los últimos vestigios de mi delirio expuesto… Acaricié su rostro con detenimiento, marchándola con su propia sangre, tanto que al recorres sus labios pareciera que los teñía de carmín desdibujado. Lo lamí insistente varias veces pretendiendo ‘limpiarla’ y sin embargo la calma ahora me embargaba y poco a poco mi cosmos en pequeñas dosis creaba la justa medida para que ella quedara en perfecta conservación. Un solo gesto bastaría para que su cuerpo se convirtiera en polvo.

Me hubiera marchado, pero preferí recobrar el aliento, aun sobre ella, me sostenía el abdomen como si me doliera. Pocas eran las veces que me llenaba de semejante manera y a si merced como si la velara esperé que el tiempo juzgara en consecuencia. Caí en refleja silueta, mis ojos recobraran el verdor esmeralda e incandescente que siempre tenía, ahora quizá más lúcidos al estar pletórico por una larga temporada, hasta las mismas estrellas titilantes se perfilaban con las escasas llamas de la ciudad en descomposición… el rigor de los hechos me traía de vuelta a la realidad y me fue imposible no buscar con la mirada a Frej esperando su reacción, como el que busca aprobación o como siempre. El esperpéntico desasosiego que inunda a la gente mundana al ver un acto semejante. Sin embargo supe que él no actuaria de ese modo… Estiré mi mano hacia el cielo, pretendiendo cubrir el brillo pálido de la luna que expectante ahora cubría con el largo de mi cabello, teñido en rojo sangre por el acto cometido.
Descanse en paz.
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Re: Resurrection

Mensaje por Frej Walhaiksong el Miér Abr 20, 2016 7:11 pm

Otra vida había sido segada y el magnánimo observador sonrió con aquella agradable escena que le ha hecho estremecer. Aquel muchacho era sumamente prometedor no había dudado ni un segundo en quitar la vida de la mujer cuando le fue ordenado, aunque al parecer ya lo tenía decidido con antelación. El cuerpo se ha quedado intacto Pero a la vez tampoco se había negado a hacerlo, el compartir de la misma carne que su dios muchos al recibir la orden la hubieran contradicho con el único fin de oponerse a ser "manipulados". Pero él era distinto... recibió las indicaciones como se le había prometido, no era exactamente lo que él esperaba, El cuerpo de la joven yacía completamente helado sobre un mar de sangre, la cautivadora escena del hombre hambriento disfrutando cada parte de la dama  quedando satisfecho infame el deseando un poco de aquel pequeño cuello o aquellos labios que le incitaban, esos pequeños dedos que se sostenían fervientemente a la muerte La esferas ígneas doradas de Frej tenían un brillo intenso el de un depredador admirando a la presa , el solo tocar de las garras de Thanatos con el cuerpo de la dama de oro le llenaban de celos, un pecado tenía que ser juzgado antes de amenar contra ella y terminar destrozando la delicadeza de el paisaje, aquellos sentidos cayeron después de recibir la mirada de aquellos orbes verdes vivos como nunca se le habían visto o al menos en la poca estadía que ha compartido con su dios no era para menos, el solo saber que pertenecía a uno de los guerreros de Athena en estas condiciones solo le dejaba un buen sabor de boca Aun que no tenía nada contra la diosa más que por sus acciones.

Su cabellera estaba empapada de sangre su mirada no tardo minutos en postrarse ante la luna, El joven camino aceptando la invitación, Ella esta concierne de esto. Pero se encontraba descansando divagando entre su pasado una joven de voluntad férrea estaba a punto de renacer, al llegar nuevamente ante ella arrodillo ante ella dejando manchar sus ropas entre su sangre escarlata quizás era todo un desastre a la vista de una persona normal. Para el sacerdote era un gran festín. Todo separado desde los órganos hasta su armadura, su cabeza intacta.    

Gore:

“Las cicatrices marcadas en tu cuello a pesar de que la maldición eterna
está en frente de tus lágrimas Ahora, este hermoso y doloroso sueño.“


La cabeza de aquella mujer. Frej tomo de ella sostenía su cuello mientras ella cayendo ante sus provocantes orbes y sus grises labios provocaciones que el sacerdote acepto, aún en esa situación, era tan desesperante, Lamio su cuello, aunque su piel ardiera. Presionó más el cuello ¿sabría ella lo que era verdadera desesperación? Sus mejillas empezaba a ponerse rojas y sus mordidas se quedaban impregnadas con fuerza. Intentar separarse en este momento eso sería imposible, más aún cuando la situación parecía indicar que todo aquello no se trataba de nada más que alguna clase de enfermizo juego en un arranque terminando con su cuello arrancándole la piel a mordidas aun así no se conformo lamiendo sus pupilas y arrancárselos como un par de dulces destrozándolos con los dientes mientras saboreaba su viscoso jugo recorriendo por su garganta, Tirando el resto de su cabeza en el suelo para siguientemente para tomar su brazo arrancar su carne hasta el filo de los huesos estos no contenían mucha sangre pero estaba fresca de venas y carne, Frej termino su brazo dejando libre desde la muñeca a los dedos. A los cuales en un momento  termino saciando sus curiosas y pequeñas ganas, dándole un beso a aquel dedo índice, como terminando un contrato con ella no casarse finalmente, ningún significado profundo para el por lo que termino separando sus pequeños dedos arrancándolos uno por uno mientras se deshacía de sus uñas para finalmente devorarlos, Uno a uno. Arqueo una efímera sonrisa mientras  levanto después limpiando sus delgados labios manchados con su ropa — Me trago los pensamientos mortales que obtengo, Ahora avanza con voluntad férrea en el camino que elegiste.  —.
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