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La administración agradece a @NYMPHEA, @MAIKA y @HARDROCK de @SAVAGE THEMES, por los códigos prestados para la realización de este foro. Además el foro se encuentra basado en el anime ¨Saint Seiya¨ , todos los personajes son originarios de Masami Kurumada y Toei Animation. El diseño como ideas para el foro, corre a manos de los siguientes miembros del Staff: Pandora y Saga de Géminis. Todas las imágenes presentes, pertenecen a sus respectivos autores al igual que @Tumblr, @DeviantArt, y @Zero.chan. Cualquier plagio del foro sera denunciado.

Meeting of the Colossus {Seiya Norn}

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Meeting of the Colossus {Seiya Norn}

Mensaje por Nômu el Lun Nov 30, 2015 4:51 pm

No daré entonces más detalle de cómo encontré aquel mapa, sólo bastará saber que lo conseguí de manera… poco tradicional. En él se encontraban descritas las tierras lejanas de Grecia, según pudimos descubrir más tarde. Lo primero que nuestros ojos encontraron fue un mapa viejo, con inscripciones crípticas en torno al dibujo. Poco instructivo, a decir verdad, puesto que se trataba de un dibujo bastante abstracto de una locación particular – más no la precisa posición geográfica del paraje. Sólo tenía una notoria brújula colgando en la ladera de una montaña, y el resto no podíamos discernir que era.
Mugetsu y yo éramos los grandes interesados en encontrar esta tierra, aunque para éste relato nos placerá renombrarnos como Kuutamo e Iltatähti. Entonces, junto con Mugetsu invadimos varias bibliotecas y secuestramos los suficientes monjes como para encontrar el secreto tras el pergamino. No pensábamos terminar dominando el lenguaje, pero a nuestro gusto pareció bastante simple como para aprenderlo y darle futuros usos. Finalmente desciframos las palabras, de las cuales rescataré el párrafo más relevante:

Así caía la oración por la montaña narrando los sucesos invernales en aquel lejano lugar. 
— Bueno, perfecto, pero nada revela exactamente ¡dónde! está esa maldita cosa. Y si se lo guarda con tanto recelo, ha de valer un buen par de oros. — bramaba en aquel entonces, mientras caminábamos por un angosto sendero de roca bordeado de espesa hierba para llegar a una pequeña villa, donde esperábamos encontrar más detalle de éste misterio. 
Un erudito de largas barbas grises y una mirada aún más decolorada nos recibió con poco humor en su cándido hogar. El hombre detestaba las visitas, pero nosotros no estábamos allí para saludar. Lo nuestro sería rápido y práctico; inquiriríamos en lo que queríamos saber y partiríamos sin más demora. Nunca hubiéramos pretendido herir a nadie, pero algunos sobreentendían aquello como una gran posibilidad al negarse.
— ¿Tras Seiya Norn van? — musitó el hombre, deslizando sus dedos entre los duros y entreverados hilos de su barba. Observaba el mapa con detenido cuidado, y sus largas uñas recorrían línea tras línea, musitando los versos que ahí se cantaban.
— ¿Norn-qué? — inquirió , y si él no era capaz de repetir el trabalenguas pronunciado, menos lo sería yo. Por lo que observé callada  a que todo aquello se resuelva entre hombres de letras.

* * *

— And who are these? — resonó, recuerdo, la voz de un hombre en las paredes de lo que, por la acústica, malinterpreté como una caverna. Mi confusa vista no diferenciaba formas, las mezclaba en una nebulosa de colores negros, pardos y áureos. Pero mis oídos no fallaron y conseguí escuchar lo que decían, pretendiendo estar dormida. 
— They must be the chosen ones! — clamó la entusiasmada voz de otro. Discerní que hablaban la misma lengua escrita en el mapa, y sabiendo que no podía emular los sonidos, esperé que el más diestro despertara. Mientras tanto, las viejas voces siguieron conversando.
— Chosen ones my beard! Chosen by whom? — la primera voz volvió a clamar, y entre todas ellas parecía la más disgustada con los visitantes.
— Well, who knows, The Lord? — la segunda voz propuso, algo más humoroso que el anterior.[/size]
— There is no “Lord” and there are no “chosen ones”! In any case, we are Lords here, and these bastards just got lost.
— Besides, we choose no-ones. I didn’t, at least. Have you chosen some, Länsi? — una tercera voz se unió, tersa y paciente. Acariciaba el aire como si segundos antes hubiera despegado plácidamente una pipa de sus labios.
— I guess I would remember if I did. — una cuarta voz, algo ausente de la conversación, respondió por obligación; pero su poca certeza no ayudó a la escasa tolerancia del primero.
— Did you or didn’t you?!— I don’t feel like telling you now.
— Calm down chaps, we need to wait for them to wake up and ask, as simple as that. — oportunamente interrumpió el tercero. Por el momento solo conocía el extraño nombre del cuarto, “Länsi”. El resto los continuaré llamando por orden de aparición.
— And then what? 
— Well, we send them back to their roads.
— We should do that.
— Oh and you think I would just leave unnoticed the fact that some strangers fell on my garden and they would believe it normal to appear here, out of the blue?
— We will figure out something. In any case, I don’t think they shall ever find the place again, so what would be the matter? I mean, if they got here by chance…
— Here, shush! One of them is awake!
Oí el quejido de a poca distancia. Creí escucharlo incorporarse y asustarse de la presencia de los hombres. Probablemente sería buena idea acompañarlo en su despertar y aclararme un poco la vista, para entender dónde estábamos. 
— ¿Quiénes son ustedes? — preguntó, retrayéndose unos centímetros sobre donde fuera que yacíamos. 
— Oh they speak the common tongue. Do we remember that one?
— Itä does. At least he’s the best one at it. Speak to the lad, now.
Entonces el llamado Itä acudió por las respuestas de mi amigo, quien sacudió mi brazo y excusó mi despertar, aunque en tanto aclarara la vista encontraría la sospecha en los ojos del cual entendí, sin lugar a duda, era el primer hablante. 
— Somos unos monjes de la montaña. — expresó finalmente el aclamado Itä. — ¿Y ustedes? ¿Se han perdido en una tormenta? ¿Qué es lo último que recuerdan? — la secuencia de preguntas fue articulada de tal manera que no sonara ansiosa, pero cubría los elementos que quitarían (o atraerían aún más) la curiosidad de los auto proclamados monjes.
— Yo soy Mugetsu, y ella es Nomu, ambos Guerreros de la diosa Artemisa. — 
— Un gusto. —susurré, incorporándome a su lado. Sólo para que no creyeran que era mudo.
— Moon and Owl — susurró uno por detrás. — You think it means something? — inquirió suavemente en el oído de otro. 
— Y no… bien, no estábamos perdidos. Seguíamos el sendero de la montaña que inicia al este…
— To the east…
— To the east…
— East…
Las voces como murmullos se iban expandiendo en la oscuridad, como si la dirección significase para ellos algo en particular. Para nosotros, sólo era un punto cardinal.
— … y cuando el viento sopló desde el Oeste, como preveíamos, nos atrapó una vorágine y desde ahí entonces no supimos nada más. O al menos no yo.
Moví de lado a lado la cabeza, señalando que tampoco recordaba más allá de ése punto. 
— And the reason that brought you there?Inquirió el primer hablante en un impulso, retractándose más tarde al recordar que no se expresaba en la misma lengua. 
— Oh, él pregunta por qué iban por ése camino tan poco poblado. — aclaró el viejo, pese a que ninguno de nosotros necesitaba traducción – sólo que no nos animábamos a expresarnos en la misma lengua. Porque los sonidos eran ajenos a nosotros, y porque no sabíamos qué consecuencias tendría el hecho.
— Ah… bueno, esto… — dudó, y despertó la mortal duda de los hombres. Tomé entonces yo la decisión de revelarles nuestro propósito… imprudentemente, capaz.
— Estamos aqui por un nuevo premio. — Clamé. — Busco armas y un poco de su sabia Información, Ultimamente eh sentido algo muy extraño aproximándose ninguno de mis instintos se equivocan tampoco los de artemisa, No quiero ver más a mi diosa preocupándose por la existencia de aquellos seres, Se que no está despierta Aun pero es un peligro andante, está claro que no puedo andar por ahí flojeando Ante esta situación y claro me preparo Antes de presentarme ante la colosa En forma Humana.—
Y deberían ver el susto en sus grises ojos, las barbas crisparse y los pocos vellos de sus manchados brazos erizarse en tanto proclamé el nombre. Tanta seriedad blandían aquellos hombres, incluso en su curiosidad y disgusto, que quitarlos de la seguridad en la que se habían ocultado me resultó hasta cómico. 
Naturalmente, recibí una patada de parte de mi acompañante. 
— ¿Eres idiota o qué? 
— ¿Y qué? Si les decimos que andamos perdidos, por seguro nos devuelven al camino y ¡quién sabe cuando encontremos de vuelta luna, viento, estación y tal! ¿O pretendes sentarte a esperar en la ladera a ver qué tormenta nos parte primero? Y volverá a pasar lo mismo si volvemos. 
— O podríamos irnos y no volver más. Es decir, mira a tu alrededor, ¿parece un lugar donde podamos encontrar lo que buscábamos?
— ¿Qué buscaban? — reclamó Itä.
— ¡Sabiduría! — exclamé. Claro que no era eso, pero sonaba convincente. —Hemos invertido años de nuestras vidas descifrando las letras, y ellas prometían sabiduría. 
No fue sin saberlo que dije aquello. El quitarles el mérito de ancianos seguramente heriría su orgullo –o eso esperaba. Era un vil, tonto truco, pero quizá funcionaba.


En una oportunidad perdida en aquella fortaleza de espesa roca, los Henkäys me trajeron un buen par de colmillos, huesos, diversos restos animales que brillaban con un lustre sin igual. 
— ¿Y esto, Länsi? — le pregunté, balanceando la cornamenta de algún gigantesco animal en mis manos. Por más que mis manos surcaban la fría superficie, no encontraban imperfección alguna.
— Son restos de bestias que una vez cazamos. — y con la diestra tomó un colmillo que cabía en la palma de su mano. — Terribles monstruos eran. Éste diente es que dejó marcado mi brazo. 
— Recuerdo la historia. —mencioné, observando con detalle una caja que contenía un sinfín de colmillos.— Nunca me contaron de éstos. —clamé, levantando una de las piezas frente a mis ojos. Parecían perlas afiladas, o un metal bien labrado.
— Esos son colmillos de tiburones del mar del norte. — explicó el viejo hombre, depositándose con paciencia en una silla del lugar. Yo permanecí sentado en el suelo, como un niño jugando con pequeñas piezas de un rompecabezas. — No hemos visto otra vez de la especie. Son un poco más grandes que los tiburones del mar del país de la niebla, de piel casi plateada. Cuando uno navega las aguas septentrionales, más allá del país de la tierra, a la noche se los ve reflejar la luz de la luna, serpenteando cerca de la superficie del agua. Los hemos llamado kuuhait.
— ¿Y para qué son todas estas piezas?  —inquirió mi inocencia, sin saber qué hacer con todos aquellos huesos que parecían más gemas que restos.
— Recordamos que Kuutamo nos ha dicho que eres bueno forjando armas. Quizá estos restos puedan servirte para crearte algo apropiado para tus extrañas particularidades… — explicó, acercándose a mí y golpeándome amigablemente el hombro. Se refería, claramente, al “Pulso de los Huesos Muertos”, cómo se dignaron a llamarle a mi habilidad de extraer piezas óseas para utilizarlas como armas.

— Sino, que sirvan de alimento para tu experiencia forjando con materiales diversos. — dijo el hombre, y se retiró de la habitación.
“Alimento” — fruncí el ceño, aún contemplando los duros dientes de los tiburones lunares de los mares del norte. — ¿Podría… podría…? — y allí despertó en mi una extraña idea, la cual culminaría con el nacimiento de mi querida arma de compañía.

Seleccioné un buen par de huesos, aparté los preciados colmillos y dispuse sobre mi robusto “escritorio” aquellos que consideré posibles para la forja de tal terrible maldición de arma. Mientras los acomodaba meticulosamente e iba arrastrando hasta la forja, Itä se unió a mi travesía, curioseando cómo crearía lo que me proponía. 
— ¿Entonces, dices que es un arma de huesos?
— Así es. Aunque me encuentro con que es un poco difícil moldear algunos materiales. Algunos son demasiado blandos y no sirven, otros son muy duros y requerirán mucho tiempo para darles forma.
— Podemos ayudarte con la temperatura del fuego, si quieres.
— Sería de gran ayuda, aunque no sé si sirva de algo o dañe los materiales. Veré cómo puedo hacer.— Llámanos, en cualquier caso.
Y así se retiraba a buscar más tabaco para su pipa. Para que no sintiera la soledad de aquel cuarto poco iluminado, Etelä y Kuutamo se paseaban de aquí para allá, trayendo jarras de cerveza que yo vaciaba impacientemente. Traían un poco de sueño, por lo que debía abandonar por momentos el trabajo. Ellos decían que no debía estar todo el tiempo en ello, o no saldría bien, sino una obra apresurada sin mucho cuidado.
— Iltatähti, he pensado… — dijo Etelä, hojeando un libro apoyado sobre su diestra. — Hay registros de un arma en el pasado hecha de huesos de bestias, llamada “Keihäs Bolga”. Precisamente, había sido forjada de los huesos de un terrible monstruo marino — y en el cuento el hombre ponía drama sobrenatural a sus palabras, que no lo hacían más que cómico — y fue dada a un héroe de antaño por su maestra. Mucho más no sé de ella, sólo que éste héroe asesinó vilmente a un hombre preciado para él con la lanza, y fue algo terrible. — el menos diestro con las palabras de los cuatro ancianos nos proveyó del cuento para niños, pero nosotros hicimos poco caso a la referencia ya que no nos podía ayudar con métodos de forja.
— Por mi parte, sólo he encontrado en la biblioteca de estos trasgos un buen par de libros sobre espadas en general, calcio y otras cosas… pero no todo reunido en un solo arte. — explicó Kuutamo, depositando una pesada pila en el marco de la ventana. — Tienes más para leer que para forjar, por seguro. — dijo riendo, y escapándose por la puerta una vez más. 


— De lejanos dominios llegado, se que son del dios del Mar, ¡¿Poseidon?'! Que mejor que tener un Arma hecha por mi Entregada de Alguna bestia de los obscuros mares de Poseidon.— 


[size=14]Radiantes días siguieron pasando por la bóveda celeste, mientras yo me encontraba recluida en la oscuridad investigando sobre métodos, materiales e intentaba poner el conocimiento en práctica. Finalmente, por obra del destino y artes que no mencionaré para mantener siempre el secreto conmigo, conseguí mantener los materiales unidos gracias a mi propio cosmos.
Aunque con todo el proceso, el hermoso brillo de los colmillos se había visto opacado por otros materiales y ahora parecía una mezcla extraña de blancos, beiges, marrones extraños… y para mi gusto no se veía exactamente temible ni bella, sino que parecía un découpage de cosas hechas espada. En el instante que contemplaba la obra acabada, la sombra de Länsi se deslizó por mi habitación, y depositó dos pequeños cuencos llenos de extrañas sustancias
— Son pigmentos naturales que no dañarán ni tendrán impacto en el material. — susurró el viejo, yéndose tan rápido como apareció.
Tomé aquellos recipientes y los olí, pero no tenían señas particulares más que una extraña viscosidad. Los tomé en un pincel y me dediqué pacientemente a adornar la espada con ellos. Ambos parecían negros, pero tomaron diferentes colores una vez se secaran. Así entonces, la hoja de la espada se tornó roja, y el mune y los picos que por él sobresalían se tornaron negros. Me provocaba curiosidad el brillo que la espada había tomado con ellos, pero preferí no inquirir sobre las razones al misterioso Länsi.— ¿Ya tienes un nombre para ella? — inquirió Itä, maravillándose con la abismal figura de la espada depositada sobre el escritorio de roble. — Tiene que ser algo terrorífico, ¿a que no? — bromeó, tomándola con cuidado en sus manos y deslizando las yemas de los dedos por el filo. 
— A decir verdad… no tengo idea. ¿Alguna sugerencia?
— Hm… la veo y me recuerda a una leyenda.... Vanir Nasara… — susurró el hombre, pero no dio más detalle de la misma. Nunca recordé preguntarle la historia, pero decidí quedarme con ése nombre.

— Vanir Nasara… 
E invadió mi pensamiento la grave voz de Pohjois;
— Quien devora los mares.
Pero nada más fue dicho.



Personajes.:

Henkäys Pohjois
.....................
Breath of North


Henkäys Länsi
....................
Breath of West



Henkäys Itä
..................
Breath of East



Henkäys  Etelä
....................
Breath of South



Henkäys Kuutamo
......................
Moonlight



Henkäys Iltatähti
.....................
Evening Star


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Nômu
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